Crónica desde el dorsal: Zurich Maratón Sevilla 2018

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El pasado domingo se celebró en Sevilla la XXXIV edición del maratón de la ciudad. Nada mejor que vivirlo desde dentro para poder contarlo.

Después de haber corrido el Maratón de Barcelona, València y Madrid, ya solo me faltaba completar el Zurich Maratón de Sevilla para cerrar el reto que me propuse en el 2015 de correr las cuatro grandes maratones nacionales. Con el objetivo claro y definido encaraba la preparación a principios de noviembre del año pasado, eso sí, junto con dos grandes amigos, Adrià Iborra Carlos Boix. Sin ellos hubiera sido mucho más difícil. Los tres pertenecemos a uno de esos clubs (L’Alcúdia Triatló) que al final acaban siendo como una segunda familia, literalmente.

De esta manera, teníamos por delante cuatro meses de entrenamiento focalizados en gran medida en el entrenamiento de la carrera a pie. Período que analizándolo con perspectiva contempla los mismos estados físicos y mentales que el propio maratón. Y es bueno, porque te prepara para lidiar una batalla dura y que suele poner en su sitio a todo aquel que se planta en el cajón de salida. Mi recomendación desde un punto de vista saludable -no puedo obviar mi trabajo como docente- es que cada uno sea consciente y consecuente con sus capacidades. El mejor aliado para disfrutar corriendo un maratón es elegir correctamente el ritmo de carrera, que dependerá básicamente del nivel que tengas como corredor y del entrenamiento que hayas hecho. Ni más ni menos.

Dicho esto, paso a valorar mi experiencia desde el dorsal en el Zurich Maratón Sevilla 2018 . Para ello, centraré mi argumentación en dos puntos, la ciudad y la propia carrera. Qué decir de Sevilla que no se sepa, la capital de Andalucía es un lujo para los visitantes, donde se pueden visitar grandes obras arquitectónicas como la Plaza de España, la Catedral de Sevilla, la Giralda, el Real Alcázar o la Torre de Oro, y al mismo tiempo disfrutar en febrero de un clima casi perfecto y una gastronomía mediterránea, rica y con productos de la tierra. Todo esto aderezado con el carisma y simpatía de su gente. Sin duda, los andaluces son gente afable y feliz y lo saben transmitir a las mil maravillas. Por todo lo dicho, me llevo una grato recuerdo de la ciudad, valorando mi corta estancia de manera muy positiva.

Ahora es el turno de analizar la carrera y la atención al corredor. Sevilla se plantea como un buena opción tanto para iniciarse en el mundo de las 42k como para buscar la mejor marca personal, básicamente porque reúne un recorrido muy llano y rápido con un clima ideal para correr.  El circuito me gustó, es cierto que hay algún km donde no hay demasiado público pero el que está se hace de notar con sus palabras y ánimos. Además, la salida es muy amplia y los cajones están bien señalizados, lo que te permite coger rápidamente el ritmo de carrera sin tener que ir dando acelerones y parones bruscos. Posiblemente, las dos partes del recorrido que más me gustaron fueron el paso por la Plaza de España y la entrada en el Estadio de la Cartuja, por el contrario, me quedé con la espinita de ver más público en los últimos km, la meta está situada en la periferia de la ciudad y solo llegan a la última parte los familiares de los corredores.

Otro aspecto que se ha de tener en cuenta son los avituallamientos. En mi humilde opinión, son completos y muy frecuentes (cada 2.5 km), algunos corredores se quejan de que se sirva la bebida en vasos y no en botellas, yo particularmente prefiero el vaso, soy incapaz de correr con una botella en la mano y además considero que son un peligro para el corredor cuando se van acumulando en el suelo. Como crítica constructiva, hay algo que mejoraría mucho la calidad del Maratón de Sevilla, el servicio de duchas, es un error no proporcionar la posibilidad a los corredores de ducharse después de la prueba.

En relación a la bolsa del corredor, es de las últimas cosas que valoro de una prueba, prefiero mil veces antes que esté bien organizada a una camiseta técnica que con el tiempo acabará en el fondo de un armario. Aun así, he de decir que el cortavientos New Balance de la prueba superó mis expectativas, principalmente porque es una prenda deportiva que sé que voy a utilizar y que tiene a priori un coste superior a una camiseta de manga corta. Si no me falla la memoria a parte del cortavientos la bolsa incluía una barrita energética, una botella de cerveza con limón, un sobre de crema relajante, tres revistas deportivas, la bolsa de plástico para el guardarropa y la guía y revista del maratón.

En definitiva, una prueba altamente recomendable, que ofrece la seguridad de correr un maratón de primer nivel sin tener que salir de España. Tenemos 3 maratones con etiqueta de ORO de la IAAF y creo que debemos estar orgullosos de ello.

A mi buena experiencia como corredor en Sevilla hay que sumarle la alegría que nos dió Javi Guerra proclamándose Campeón de España de Maratón con 02:08:33. Muy destacable fue también la victoria de la valenciana Marta Esteban (02:31:24) que también estrena cetro nacional en la distancia. Por su parte, Jesús España y Clara Simal también conseguían la mínima para el Europeo de Berlín.

Permitidme la licencia de terminar estas líneas agradeciendo a mi familia y novia el apoyo que recibo en el día a día y que me permite seguir cumpliendo mis pequeños objetivos deportivos. Y dedicarle el dorsal y la medalla a los seres queridos que ya no están, en especial a mis abuelos, y a la sobrina que pronto tendré y disfrutaré. Todos ellos, en conjunto, fueron mi pensamiento positivo a partir del km 35.

¿Atenas 2019?

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About Author

Lluís Navarro Fenollar

València, 1989. Docente de Educación Física y Máster en investigación en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Entrenador de natación por la FNCV. Redactor de contenidos en Triatletas en Red. Triatleta popular o muy popular, maratoniano y entusiasta del periodismo deportivo.