8 frases que no debes decirle a un triatleta

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En todos lados cuecen habas, que reza el dicho popular. O por decirlo de otra manera, en todos los deportes hay tópicos, frases e ideas que escucharás siempre, por mucho que con la experiencia se demuestre que no son verdad (o no del todo).

El triatlón no es una excepción y también dispone de sus particulares frases que uno puede acabar maldiciendo, ya sea por falsas o por la cantidad de veces que las oirás decir.

Tanto si eres triatleta como si no, te mostramos varias frases que es mejor que no pronuncies en voz alta, sobre todo si te diriges a un loco de la natación, la bici y el correr.

1. “Todo lo que siempre haces es ejercicio, ¿no tienes vida?”

Pues sí, hago ejercicio. Y en cantidades industriales, si quieres. Pero es mi pasión y no la cambiaría por nada. Vivir es nadar, pedalear y correr (entre otras cosas) y aunque nunca gane ni un céntimo con ello, me siento competitivo y a gusto.

2. “Yo podría hacer un triatlón, pero no tengo tiempo”

Vaya, siempre hay auténticos expertos (con un máster y todo) de las excusas. Puedes pensar que tienes una vida muy ocupada y que no dispones de tiempo libre, pero la realidad es que hay miles de personas más ocupadas que tú que sí salen a entrenar diariamente. Un ejemplo de entre muchos de miles: mujer de 35 años, madre de dos hijos, estudiante de MBA a tiempo parcial, voluntaria de la comunidad, instructora de fitness y profesional de marketing a tiempo completo. Se levanta para entrenar a las 5:30h de la mañana, cuando como aquel que dice, ni las calles están puestas. Finisher tres veces del Iron Girl. No hay excusas que valgan.

3. “Los triatletas están enamorados de sí mismos”

Si bien es cierto que muchas veces se habla de nuestros éxitos (más que de nuestros fracasos) es también porque, antes que nada, hay que explicar en qué consiste el triatlón (hay mucho desconocimiento suelto, como en todos lados). Además, muchas veces estas historias sirven de inspiración para que otras de nuestro entorno se lancen a probar este deporte. No es malo tener autoestima y confianza en uno mismo, siempre que no nos pasemos.

4. “El triatlón parece aburrido. No es más que nadar, ir en bici y correr”

Tú lo has dicho. Parece. Como también lo debe parecer pintar cuadros y escribir una novela. La repetición puede ser aburrida pero la mística de ir del punto A al B es uno de los principios de cualquier aventura. ¿Es solo ponerse un dorsal y sudar como un loco para cruzar un arco de meta? ¿O son los recuerdos que se crearán a partir de ese día, las anécdotas, bromas y experiencias que durarán toda la vida? “He conocido a algunos de mis mejores amigos durante el entrenamiento. Nos empujamos física y mentalmente y hemos creado un estilo de vida sano” explica el triatleta aficionado de Philadelphia, Mike Marsteller.

5. “Yo habría ido más rápido, pero…”

En el deporte, donde la ambición y el afán se cruzan con la prudencia y el razonamiento, ser honesto es un valor muy cotizado. Porque sí, vamos a ser honestos. No pasa nada por reconocer que ese día no hemos rendido como queríamos o esperábamos, que no estábamos suficientemente preparados para ese reto. Siempre tenemos otra oportunidad y sí algo queda claro es que debemos trabajar más duro. A entrenar!

6. “¿Así que puedes comer lo que quieras entonces?”

¿Puedo comerme un chuletón de cerdo con patatas para celebrar mi finisher en el Ironman? Pobre de ti que no lo hagas. Pero no descubriremos la sopa de ajo si decimos que la alimentación hay que cuidarla. Y no por hacer deporte con regularidad podemos ingerir todo lo que queramos. Un competidor medio gasta unas 10.000 calorías en un Ironman y el cuerpo necesita combustible con el que coger fuerzas. Pero esto no quiere decir que alimentos que nosotros mismos hemos catalogado en más de una ocasión como “malos” podamos comerlos sin que haya consecuencias. En realidad, la dieta se reduce a la disciplina y a escuchar el cuerpo.

7. “Ahora que has acabado el Ironman, ¿qué? “

En verdad, es igual si se lo dices o no a un triatleta  que ha finalizado un Ironman. Por desgracia (o espera, quizá por fortuna), este tipo de carreras se convierten en una droga de difícil abandono. Siempre habías escuchado decir que, una vez te haces el primer tatuaje, ya no puedes parar. Engancha. Pues con el triatlón Ironman pasa lo mismo. Por muy dura y devastadora que sea la experiencia, por muy cansado mentalmente que llegues a la meta, tardarás unas pocas horas (quizá unos pocos días) en plantearte cuándo volver a colgarte un dorsal en esta adictiva distancia. Y si no, que se lo digan a Harriet Anderson, 21 veces finisher del Ironman de Kona.

8. “Sólo quiero terminar”

Gran frase. Muchas veces es más que eso, y todos lo sabemos. Los triatletas pueden parecer gente sencilla que, al fin y al cabo, solo hace que completar kilómetros y más kilómetros. Pero son personas reflexivas que al decir “sólo quiero terminar” en realidad están diciendo “no tengo ningún objetivo concreto para la carrera”. Y sí, quizá es cierto que, en alguna prueba, no haya un objetivo claro. Pero la mayoría de las veces siempre nos mueve algo por lo que competir: correr en compañía, superar nuestra mejor marca personal, quedar por delante de nuestro compañero, sudar la gota por una causa benéfica. Compartir esa finalidad es un paso natural más del proceso evolutivo del triatleta.

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About Author

Mataró, 1992. Graduado en Periodismo por la UAB. Atleta popular o algo parecido. Amante de los deportes y de la política. Atletismo y triatlón en vena.