¿Cuánto hace que no lavas tus zapatillas? Descubre estos consejos para hacerlo

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Llegas a casa después de una tirada larga de BTT y lo primero, si ha habido barro, es limpiar la bici, que quede bien engrasada y limpia. Vienes de nadar en el mar y lo primero, neopreno a la ducha para quitarle la sal. ¿Pero qué pasa con las zapatillas?

Quitas los bidones de la “roadbike” y una buena aclarada de agua para que no coja sabores ni olores no deseados, bueno esto no siempre. ¿Pero qué ocurre con nuestras zapatillas? ¡Ah! Son esas gran olvidadas, ¿cuantas veces no hemos visto zapatillas de correr con barro para parar un tren? Pues bien, las zapas, tanto las de correr como las de la bicicleta, también requieren de su mantenimiento. Una zapatilla sucia puede ser foco de infecciones además de producir roces, ampollas, etc.. Y con unos mínimos de cuidados evitaríamos fácilmente estos problemas.

Consejos básicos sobre como lavar o  limpiar tus zapatillas:

  • Si la zapatilla no está demasiado sucia, bastara con cepillarla con un cepillo de cerdas no muy duras para sacar el polvo y a posteriori repasarlas con un trapo húmedo. Si los laterales de la suela están un poco más afectados, con un poco de espuma de afeitar seca y un trapo un pelín húmedo ayudarán a devolverle su color original.

  • Si por el contrario, la zapatilla ha pasado un calvario de barrizal lo mejor es quitar los cordones, introducirla en un cubo o barreño con agua tibia, ponerle gel de ducha en el agua y esperar unos minutos antes de proceder al lavado, siempre con un cepillo de cerdas no muy duras pero si lo suficiente como para arrastrar la suciedad. ¿Por qué decimos lo del gel de baño? Pues porque los polvos o suavizantes que se utilizan para las lavadoras pueden afectar de manera muy seria a la transpiración del “upper” de nuestras “zapas”. De hecho, podemos volver inservibles (en el peor de los casos) los orificios que transportan la sudoración hacia el exterior y que permiten una perfecta transpiración de nuestro pie.
  • Tras lo anteriormente expuesto sobre los detergentes, añadir que el agua caliente puede afectar seriamente a nuestra suela, sobre todo si es de E.V.A. Por eso no es nada recomendable utilizar la lavadora para limpiar nuestras zapatillas.
  • Una vez lavadas, siguiendo estos consejos y para proceder a su secado, lo mejor es rellenarlas con papel que absorba la humedad y dejarlas en un lugar bien ventilado. Pero, importante, nunca exponerlas directamente al sol, ya que los materiales plásticos son muy deformables si están expuestos, sobre todo en verano. Y lo mismo para cualquier fuente de calor, radiador, estufa eléctrica, etc… estas podrían deformar casi con toda seguridad la suela de la zapatilla.
  • También para evitar olores, en caso necesario, así como también para que sequen bien el sudor después de una buena salida, es recomendable guardarlas en lugares ventilados para que estén bien aireadas.

Por último  y al margen del lavado, es básico también revisar la suela de vez en cuando: esta nos dirá cuándo cambiar la zapatilla. Pensad que una zapatilla con una mala tracción o una suela deformada puede ser el origen de muchas lesiones.

 

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Proyecto informativo y formativo del diario SPORT realizado por y para el triatleta popular. Especial atención al triatlón, swim, ciclismo y travesías