El dolor en el deporte: ¿le hacemos el caso que merece?

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Frases como “no pain no gain” o “el dolor es pasajero pero la gloria es eterna” están muy bien como lemas o como motivación pero…

La realidad es algo diferente si apelamos a criterios obvios de salud y poniendo la razón como protagonista de nuestras decisiones. Ya se ha hablado en este portal de la inteligencia del cuerpo humano es proporcional a la estupidez de ciertas acciones que llevamos a cabo.

El dolor, es tal vez, la señal más evidente que genera nuestro cuerpo como reacción a una situación que le incomoda. Es su manera de gritar y quejarse y se va a manifestar cada vez más hasta que le hagas caso. No hay escapatoria.

Es frecuente en deportistas populares el intentar acelerar un proceso de recuperación como si fuéramos atletas de élite y, normalmente, el resultado de esa prisa es siempre el mismo: nos vemos obligados a volver a parar o a alargar el periodo de «descanso». La mayoría de lesiones leves, como esguinces, tendinitis o sobrecargas, tienen un tratamiento común y racional: el descanso. Si le ayudamos con un tratamiento adicional como analgésicos le vamos a dar un plus a la recuperación, de la misma manera que si visitamos al fisio. Eso sí, debemos tener claro que ninguna de esas opciones tendrá el efecto óptimo si no somos capaces de parar.

¿Cómo actúa el dolor?

Golpes, inflamaciones y sobrecargas son ataques para la integridad de nuestro cuerpo que causan necrosis, una muerte violenta de células peligrosa para el organismo. En ella, la membrana resulta dañada y se vierten moléculas que afectan a células vecinas, convirtiendo el ataque en una reacción en cadena. La necrosis debe ser evitada como sea y los nocioceptores (receptores de dolor) son capaces de detectar los agentes que provocan esa agresión. No generan el dolor, pero alertan de nocividad al órgano responsable.

Los datos llegan al cerebro que será quien ponga en marcha (o no) los mecanismos defensivos necesarios para hacer frente a esa agresión, inflamación, fiebre, dolor. Esos mecanismos son las señales fácilmente identificables y que a menudo van a salvarnos de un mal mayor, si somos consecuentes.

Es muy difícil ser finisher de una carrera y la retirada, a menudo, la asociamos a un fracaso pero… ¿Es mejor esa retirada a tiempo y sanar una lesión menor, o alargar la agonía de la carrera para posteriormente tener que parar durante el doble de tiempo?

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Barcelona, 1975. Padre por devoción, triatléta popular de vocación Fundador y director de triatletasenred.com y de la agencia SinFrenos COmunicación Profesor de Ed. Física, licenciado en Comunicación Adiovisual y Máster en edición por la ESCAC.