La triatleta británica Lucy Charles-Barclay abre las puertas de su casa para enseñarnos a todos nosotros realidad del día a día para llegar a ser Campeona del Mundo de Ironman en tres años consecutivos: 2017, 2018 y 2019. Múltiples entrenamientos, dieta estricta, disciplina y pasión por lo que haces: la clave para el éxito de muchos triatletas de élite.

Para quienes no lo sepan, Charles-Barclay, de 27 años, es una triatleta Ironman. Ha elegiodo una disciplina que consiste en nadar 3,800 metros, hacer 180 km en bici y correr una maratón, un Ironman tras otro. La triatleta empieza su día a las 5 de la mañana y quema alrededor de 3.500 calorías al día entrenando y entrenando.

El tiempo medio que se tarda en completar esta prueba es de 12 horas y media. Pero Lucy está entrenando muy duro conseguir algo que ninguna otra mujer ha logrado antes en el mundo: completar el triatlón Ironman en menos de ocho horas. Asimismo, el mes pasado anunció su intención de rebajar en algo más de 18 minutos el actual récord femenino de 8:18,13, de Chrissie Wellington, y convertirse en la primera mujer que baja de 8 horas en la modalidad más larga del triatlón.

El día a día de una triatleta de élite

El despertador de la triatleta suena a las 5 de la mañana, cuando salta de la cama para devorar su primer desayuno del día, que suele consistir en gachas de avena o mantequilla de cacahuete con plátano. A continuación, va a nadar con su marido Reece, ya sea en la piscina de su casa o en el Centro Acuático de Londres, en Stratford. Después de nadar, Lucy vuelve a casa para tomar su segundo desayuno, que normalmente consiste en huevos escalfados y aguacate sobre una tostada.

Luego normalmente, Lucy corre o hace una sesión de bicicleta a mitad del día y, si le apetece, termina la jornada con una sesión de bicicleta, carrera o fuerza. Cena pasta o arroz con alto contenido en carbohidratos y, en raras ocasiones, se da el gusto de comer curry o pizza. Su dieta cuenta con bastantes carbohidratos porque necesitan ese suministro de energía que aportan. También cuentan con una dieta bastante rica en grasas, porque en muchos de los entrenamientos están trabajando en zona una que ya es de quema grasa. “En una sesión de carrera a pie  podemos quemar 1.000 calorías, y si hacemos una sesión de dos o tres horas de bicicleta, otras 2.000, así que en dos sesiones ya estamos quemando más de lo que se recomienda”, explica la deportista.

Una vida muy sacrificada 

A diferencia de la mayoría de personas, la atleta se va a la cama a las 9 de la noche para poder empezar de nuevo al día siguiente con las pilas recargadas. Y repite esta brutal rutina todos los días, siete días a la semana, quemando más de 3.500 calorías en un solo día debido a sus intensos entrenamientos.

“Una semana normal de entrenamiento es de un mínimo de 20 horas, cuando solo estamos haciendo un poco de ejercicio, y cuando empezamos a competir llegamos a 30 horas o más de entrenamiento a la semana“, comenta Charles-Barclay”.  

De hecho, una triatleta PRO tiene que hacer muchos sacrificios, por ejemplo, perder el poco tiempo que tenía para socializar. “No hay mucho más que hacer cuando estamos entrenando: es entrenar, recuperarse, comer, entrenar, recuperarse, comer… no hay tiempo para mucho más”, admite Lucy. Y cuando tiene tiempo para ponerse al día con sus amigos, lo hace también en el propio gimnasio de su casa, como le apoda ella, “la cueva del dolor”.

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