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Se lo ha ganado a pulso. Anna Godoy ha demostrado ser la triatleta más constante en la distancia y su evolución le permite situar al apellido Godoy en el lugar que le corresponde. Unos Juegos Olímpicos.

No ha sido un camino fácil para Anna ya que son muchas las triatletas nacionales con clase y calidad para representarnos en unos Juegos Olímpicos pero finalmente la constancia, la regularidad y una clara evolución en los puntos débiles que tenía la pequeña de los Godoy hacen de esta triatleta de la generación del 92 nuestra representante, junto a Miriam Casillas, en los Juegos Olímpicos.

Más allá de la clasificación, que no es poco, Anna Godoy tenia la motivación «extra» de llevar el apellido Godoy al lugar que la historia le había negado por dos veces. Paco «tiburón» Godoy, padre de la criatura, fue tal vez el mejor de su generación en unos tiempos en que el triatlón no soñaba si quiera con ser olímpico mientras que el primógenito, Cesc Godoy, si bien tuvo opciones en su época dorada, el hecho de compartir generación con auténticas bestias pardas como Mario Mola o Javi Gómez Noya minaron sus opciones.

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Y como dice el dicho, y no sin esfuerzo, a la tercera va la vencida y el apellido Godoy se cobra esa deuda en la figura de Anna Godoy, «Annita» como le llaman sus allegados.

Desde triatletas en red, felicitamos a Anna, al Tiburón, a Cesc y a todo el entorno de nuestra nueva olímpica por esta gesta. También como no a nuestro admirado Alvaro Rancé, que desde la humildad y el anonimato ha trabajado por un objetivo que también él se merece.

https://youtu.be/BWxtY6fMyaY

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