Foto de Talbot Cox
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Al comenzar una temporada, el triatleta amateur se planifica con dos o tres competiciones, algunos de ellos recurren a ser entrenados por un profesional, otros son muy disciplinados y llevan sus entrenamientos como mejor pueden o saben, y otros muchos entrenan cuando pueden al juntarse con amigos.

¿Qué sería lo mejor?. Lo lógico sería recurrir a un profesional que nos guie en dicho camino, que haga del entrenamiento no una obligación a veces, sino un disfrute del mismo, donde afrontemos cada día, cada entrenamiento, como una pieza más, para llegar a la prueba con el puzle bien construido.
Hace más de 20 años, pocos eran los triatletas que hacían partícipe al entrenador en su
planificación como triatletas, siendo en la actualidad una figura muy requerida a la hora de
practicar triatlón, ¿Es imprescindible? no, ¿Esencial en el rendimiento? En mi opinión sí.
Las personas que se deciden a practicar triatlón, normalmente provienen de la práctica de una de las tres disciplinas, las cuales requieren de unos gestos técnicos, habilidades innatas, las cuales, si no han sido enseñadas a una edad temprana serán muy complicado lograrlas con el autoentrenamiento.
Entrenador de Natación
La labor como entrenador de natación es fundamental, pocos triatletas populares provienen
de la natación, la cual es fundamental para el devenir de la competición en corta distancia.
Conseguir un buen batido de pies, una correcta entrada de la mano, un deslizamiento, un
recobro adecuado…la natación es una disciplina muy técnica, donde no se deja de aprender en cada una de las sesiones de entrenamiento, creando feed-back entrenador-triatleta esencial.
El triatleta que quiera mejorar su nado requerirá de una persona que observé sus deficiencias, errores, trabajarlos día a día, donde los avances serán enormes en un primer momento, para luego pulirlos en el tiempo, pongamos como ejemplo al gran Victor del Corral, Gustavo Rodriguez o el gran Fernando Alarza, los cuales no provenían de la natación y han conseguido grandes triunfos posteriormente.
Entrenador de Carrera
Con la natación logramos una capacidad pulmonar enorme para correr, siendo éste el deporte de mayor impacto, donde el entrenador deberá gestionar muy bien la intensidad, donde las sesiones con mayor carga en esta disciplina irán cuidadosamente marcados a lo largo de la semana.
Digamos que existen triatletas con una decente técnica de carrera, pero otros muchos
necesitan corregir la misma, por su salud, por prevenir una lesión y para ser más eficientes en su práctica. La postura del corredor es fundamental, de ahí la razón por la cual debe de haber una persona que nos observe y mejore nuestras cualidades o deficiencias.
Entrenador de ciclismo.
Cuando el triatleta se compra su primera bici, comienza a saber un poco más sobre la
climatología, sobre mecánica, sobre posibles mejoras…, la bici es un deporte muy duro, pero sus progresos se dejan ver a corto plazo si somos constantes y disciplinados en el
entrenamiento.
A día de hoy, con el potenciómetro como herramienta fundamental, se consiguen beneficios
enormes, el triatleta parte de un nivel X, a partir de ahí, se realizarán sesiones q mejorarán
nuestra capacidad pulmonar, nuestro ftp, nuestro vo2max, todo ello requerirá de unos
conocimientos por parte del entrenador que los hará visibles en el atleta que entrena.
Estas tres figuras dan lugar al entrenador de Triatlón, la persona que marcará nuestros
entrenamientos, nuestros esfuerzo y descanso, todo ello guiado con confianza, empatía, pero también disciplina, el binomio Atleta-Entrenador es símbolo de todo ello, como bien me hicieron saber, entrenar es un arte y si se dan todos estos factores, la mejora está asegurada.

 

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