El DATEV Challenge Roth, probablemente la prueba de larga distancia más icónica del mundo, ha decidido dar un paso al frente en la lucha por el juego limpio. Para la edición de 2026, la organización ha confirmado que la distancia de drafting para los profesionales aumentará de los actuales 12 metros a 20 metros.
Este movimiento no es casualidad. Como ya analizamos recientemente tras el anuncio de IRONMAN, el triatlón de élite está convergiendo hacia un nuevo estándar de “pureza” en el ciclismo. Roth se une así a la tendencia marcada por el circuito T100 y la franquicia americana, buscando atajar el beneficio real que obtienen los PROs al rodar a altas velocidades.
La evolución del material y el entrenamiento ha convertido el sector de ciclismo en un auténtico “vuelo” sin motor. Si en 2002 Thomas Hellriegel volaba en Roth con un tiempo de 4:24h, hoy es habitual ver a los PROs bajar de las 4 horas.
A estas velocidades (superiores a los 45 km/h), los 12 metros de separación se quedan cortos. Tal como mencionamos en nuestro anterior artículo sobre IRONMAN, los estudios de aerodinámica demuestran que a 12 metros el ahorro de energía sigue siendo masivo. El propio Magnus Ditlev, tres veces ganador en Roth, ha confirmado que rodar en cuarta posición a esa distancia puede ahorrarte entre 20 y 50 vatios. En un deporte donde cada vatio cuenta, esa ventaja puede desvirtuar por completo el resultado de la carrera a pie.
Felix Walchshöfer, director de carrera, ha explicado que esta medida se introduce inicialmente como un test para el campo profesional. Al igual que en las grandes citas de IRONMAN, la implementación contará con la tecnología RaceRanger. Este sistema de luces será el “sheriff” que ayude a los jueces y a los propios deportistas a visualizar con precisión esos 20 metros de margen, evitando las polémicas interpretaciones subjetivas.
Aquí viene la parte que más nos toca. Al igual que decidió IRONMAN para sus eventos masivos, en Roth la norma para los populares se mantiene en los 12 metros.
La razón es puramente logística. Roth es una carrera masiva con miles de participantes. Ampliar la zona a 20 metros para nosotros obligaría a reducir drásticamente el número de dorsales o a alargar las salidas durante horas para evitar el colapso en el circuito. Walchshöfer es claro: “Si aplicáramos los 20 metros a todos, menos gente podría cumplir el sueño de Roth y el precio de la inscripción se dispararía”.
Para nosotros, los Age Groupers, el reto sigue siendo el mismo: gestionar las fuerzas en las dos vueltas al circuito alemán manteniendo la honestidad en cada pedalada, mientras vemos cómo los profesionales libran una batalla mucho más solitaria y exigente que nunca.
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