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La francesa consigue su primer triunfo para la historia del ciclismo, al frente del Israel Start Up Nation, equipo con sede en Girona

Cherie Pridham explotaba ayer de alegría con la victoria de Würtz Schmidt en la 6ª etapa de la Tirreno-Adriático.

Y no es para menos, ya que el logro es doble si se toma en cuenta la disrupción de lo conseguido. El ciclismo hasta hace pocos años era visto como un deporte de hombres -épica, sufrimiento, ‘cojones’- dónde sería impensable que la figura de un director de equipo, encargado de motivar a sus corredores, pudiese estar a cargo de una mujer.

Un puesto que no sólo requiere de las dotes de gestión de personal, sino que obviamente se presupone el enorme nivel de conocimiento e información que atesoran los pocos privilegiados que tienen el gusto de dirigir a los galgos que se pelean por las victorias en el calendario World Tour.

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Algo así se ha convertido en el modus vivendi de Cherie Pridham desde el pasado mes de diciembre, cuando se convirtió en la primera mujer en dirigir un equipo profesional. Sin embargo, ella misma no ha pedido ni un gramo de compasión por su género:

“Mi función es Director Deportivo, no Mujer Directora Deportiva, y sé que se espera que me concentre en ese aspecto. Abordaré los mismos problemas que mis compañeros. cometeré los mismos errores y tendré los mismos éxitos también”. Así de tajante sonaba el día de su presentación.

Pridham aterriza al frente del Israel Start Up Nation después de batallarse contra la élite del ciclismo profesional como deportista, durante 15 años.

Hasta el momento, se había encargado de gestionar el equipo local Raleigh, donde se desempeñó como gerente y directora. Dos temporadas después, compró el equipo y lo llevó a ganarse el respeto de todo el ciclismo europeo.

Un cambio que sin duda, va a inspirar a muchas mujeres a ocupar los puestos que se merecen en el deporte de los pedales


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