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Ambos procesos psicológicos ocupan un papel muy importante en la vida diaria y son claves en el rendimiento deportivo, y en el post de hoy, los trabajaremos a fondo

Entendemos por motivación aquellos factores internos o externos que nos impulsan a la acción. Nos permite persistir, esforzarnos por algo y está relacionada con la personalidad. Su falta o pérdida haría referencia a la desmotivación.

Distinguimos dos tipos de motivación:

  • Motivación Intrínseca: Tiene que ver con la necesidad, interés y deseo de sentirnos competentes, autónomos y de relacionarnos. Buscamos disfrutar y obtener bienestar de aquello que hacemos.

Supone el motor básico por el que practicamos deporte. Aquel que nos hace comprometernos con cada entreno y con el estilo de vida necesario para lograr nuestras metas.

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  • Motivación Extrínseca: Actuamos en vista de obtener una recompensa externa (reconocimiento, premios, escalar en el ranking…).

Sentirnos motivados por razones externas puede hacer que cuando alguna de estas cosas falla, lo hagan también nuestras ganas de entrenar… Dejamos de valorar las pequeñas cosas y nos decepcionamos ¿Entrenar ahora, para qué?

Tenemos que confesar que normalmente es una combinación de ambas. Es importante que la base y a lo que demos más peso sea a la intrínseca, pero buscar puntos de recompensa externa también nos puede dar un plus.

Antes de continuar, te animo a reflexionar sobre el motivo por el practicas deporte. ¿Cuál es tu verdadera motivación?

En estos días nos estamos adaptando a un contexto excepcional que nos enfrenta a una montaña rusa a nivel psico-emocional y relacional. A eso se añade el no poder salir de casa. Nuestra actividad se está viendo limitada y nuestros objetivos mermados.

Ante esta situación, no es de extrañar, que podamos sentirnos desmotivados deportivamente hablando. Puede que experimentes una especie de vacío similar al de una lesión o final de temporada.

Cuando estamos desmotivados existe un conflicto entre aquello que queremos lograr por un lado y nuestra realidad por el otro. Asimismo, la incertidumbre y la falta de control sobre la situación puede generarnos malestar.

Nos sentimos confusos, no sabemos si continuar con la rutina o disminuir la carga. Puede que también te notes de bajón e incluso sientas rechazo a practicar deporte.

La motivación, al igual que el amor, hay que ir mimándola día a día. Así lograremos que la balanza se incline un poco más hacia lo que nos compensa de entrenar a pesar de las dificultades.


  • Identifica tus necesidades. Quizás permitirte un descanso (físico /psicológico) y hacer un parón real, te permita ver las cosas desde otro punto de vista, cargar pilas, dar espacio para acabar de recuperar alguna lesión o sobrecarga y retomar la actividad con ganas.
  • Haz un balance de tu trayectoria. Lo “positivo” te dará ganas de volver a repetirlo y mejorarlo. Lo que crees “negativo” puede suponer un impulso para hacer cambios y modificar expectativas.
  • Reflexiona sobre el significado personal. Si es un tema impuesto por alguien, si lo haces por corriente social, si lo haces por sentirte bien contigo, en fin, qué necesidades estás cubriendo, qué beneficios esperas obtener y dificultades previstas existen (que entiendes que te merece la pena pasar).
  • Somos seres rutinarios, apóyate en hábitos, y dentro de esa norma encuentra distintas fórmulas para romper con la monotonía. Puede ser un buen momento para probar cosas nuevas.
  • Sé realista. Atiende tu momento presente, los recursos que dispones y también aquellos obstáculos a los que te enfrentas (espacio, materiales…)
  • Nadie te está obligando a hacer nada, así que vívelo como una elección. Olvídate de la culpa si no entrenas y date la oportunidad de empezar las veces que necesites.
  • Busca pequeños retos diarios, centrados en ti, en tu disfrute y en tus sensaciones, que hagan que cada entreno resulte exitoso y gratificante.
  • Trabaja para la reducción de riesgos. Usa el entreno de fuerza para fortalecer aquellos puntos débiles y prevenir lesiones.
  • Valora los pequeños logros y prémiate por ellos. Incluye pequeñas recompensas más o menos simbólicas.
  • Busca apoyos en tu entorno y hazlos partícipes. Las nuevas tecnologías nos dan múltiples oportunidades (¿Quizás un entreno en línea con tu equipo?)
  • No olvides que esto pasará. Recopila todo aquello que crees que necesitas para empezar de nuevo. Es un buen momento para buscar recursos y nuevas oportunidades.

¡Y recuerda! El esfuerzo sólo vale la pena cuando disfrutas del camino viendo lo que aprendes.


Raquel del Águila Bravo: Psicóloga, Psicología deportiva, Psiconeuroinmunología, Adicciones

@rakeldelaguila – www.raqueldelaguila.com

Colegiada nº 20020

Raqueldelaguila@copc.cat

www.linkedin.com/in/raqueldelaguila?originalSubdomain=es

Andrea Martínez Monteiro: Psicóloga, Psicóloga deportiva, Terapeuta Ocupacional, Gestalt

@andreapsicologia

Colegiada nº 27272

Andreamartinezmonteiro@gmail.com

www.linkedin.com/in/andrea-mart%C3%ADnez-monteiro/

 

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