Seguro que te ha pasado que, de repente, un día, sientes que tu cuerpo no responde, que te bloquea ante algo que has hecho 1000 veces antes? Intentas esforzarte más, pero nada, no fluyes y te frustras

La memoria traumática

Incluso a veces incluso sientes que funcionas peor y te haces daño. Llega el miedo de ¿Y si vuelve a pasar? que mantendrá y aumentará ese bloqueo.

Tú quizás no, pero nuestro cuerpo tiene buena memoria y va almacenando “traumas”. Cada una de las veces que te has lesionado, diferentes intervenciones, incluso circunstancias estresantes en tu vida que nada tienen que ver con el deporte, quedan en tu memoria, con sus sensaciones, pensamientos, sonidos, imágenes y emociones asociadas.
Cuando en el presente damos, por lo que sea, con una de estas sensaciones, activamos estas memorias y es aquí cuando conectamos vivencias y nos paralizamos. Aunque de manera inconsciente, algo nos dice ¿Y si vuelve a pasar?
Cuando conectamos con estas sensaciones pasadas, damos de nuevo al ON en el interruptor de nuestro sistema de alarma, desencadenando una serie de cambios para responder ante la amenaza (aunque ahora fantasma).

Reacción del cuerpo del triatleta

Ante un peligro el cuerpo se prepara para hacerle frente, principalmente luchando o huyendo. Para esto, aumentará la adrenalina, incrementando la FC y respiración, tensando los músculos, paralizando la digestión, reteniendo líquidos.
Cambios que también se dan cuando hacemos deporte, claro que en este contexto le damos una explicación y normalizamos (pero podría explicar algunos casos en los que, al empezar a acelerarse la respiración y FC, hay quien siente miedo a seguir y cree que no puede más, incluso quien desencadena ansiedad).
Otra reacción es paralizarse, que llega cuando las otras dos fracasan y que usábamos para que los predadores nos dieran por “muertos” y perdieran el interés. 

¿Cómo interpretamos esta sensación?

Como humanos evolucionados, razonamos y tenemos capacidad para interpretar y anticipar. Y es aquí donde empieza el lío.
Nuestras experiencias, creencias y explicaciones de la realidad nos van a llevar a analizar (a veces erróneamente) nuestras capacidades y por lo tanto a anticipar la respuesta de bloqueo cuando valoramos que fracasaremos en la lucha o huida, así como también a permanecer demasiado tiempo en un estado de alarma, que al final se volverá desadaptativo. 
Lo mismo ocurre con el recuerdo que almacenamos de entrenamientos anteriores. Aprender a lidiar con estas situaciones de frustración y bloqueo, te ayudarán a rendir el día de la competición
Fíjate con esto en la importancia sobre cómo nos percibimos (autoconcepto), sobre las capacidades que consideramos que tenemos (autoconfianza) y sobre lo que valemos (autoestima).

Analizar y poner remedio

Fíjate también la importancia de gestionar bien cada suceso. Ignorar, minimizar, compensar (lesiones o traumas) nos dificulta curar estas experiencias, dejándolas almacenadas en memorias latentes que se activarán cuando demos con la tecla.
Finalmente, y no menos importante, es clave qué significado damos a lo que nos sucede y qué interpretación hacemos.
A veces hacer consciente lo inconsciente nos ayudará para romper este ciclo negativo. Otras veces, necesitaremos trabajar con un profesional para enfrentarnos a estos miedos, a estas memorias pasadas y hacer las paces con ellas.

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