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Miki Martínez nos cuenta de primera mano cómo vivió el Half Artiem Menorca disputado en la Bahía de Fornells, este septiembre

Suena el despertador a las 4:55. Desde aquí, agradecer a esos hoteles que hacen el esfuerzo de adelantar los desayunos para los triatletas y acompañantes. Desayuno pautado y hacia la bahía de Fornells.

Sopla viento y el ambiente es muy húmedo, bochornoso. Una vez llego al bike park a comprobar que todo esté donde lo dejé, la pregunta que todo el mundo se hace es: “neopreno si o no?”.
Se empieza a palpar ese ambiente previo tan peculiar donde hablas con gente que no conoces, haces bromas tontas, te entran ganas de hacer pipí y popó, e incluso a veces de irte a casa o quedarte como espectador.

¡Neopreno opcional! Los que somos malos nadadores respiramos aliviados. Un poco de flotabilidad salvadora nos irá muy bien. Los “pececillos” que rondan por allí no se lo ponen. La temperatura del agua es perfecta y el neopreno más que ayudarles les estorba.

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Nos llaman “a filas”. La salida es ESPECTACULAR. Nos ubicamos en una especie de cala muy pequeña, en medio de la imponente bahía de Fornells, donde haces pie sin problemas y dejas a tus espaldas a todo el público, que está sentado en el paseo marítimo. BRUTAL la imagen al darte la vuelta. Cuenta atrás y…

SWIM: problemas, problemas y más problemas.


Como he escrito un poco más arriba, soy muy mal nadador.
La salida es muy limpia, se nada muy cómodo al inicio, y curiosamente es cuando llevo unos 10 minutos que aparece el primer problema, ya que recibo y doy algunos golpes que hacen que me agobie un poco. Sensación de no poder llenar los pulmones e incluso algo de ansiedad. Me aparto, nado un poco a braza, me calmo y al lío otra vez.
Voy siguiendo pies y me fío que vayan por el camino correcto. Parece que si, aunque con algún desvío. ¿Donde está la línea que hay en las piscinas?
El agua de la bahía de Fornells esta removida por el viento de estos días, pero se parece mucho a una piscina, excepto por lo de la línea. En general, agua muy calmada, pero bastante turbia.

El segundo problema es cuando noto de repente que se me cae el chip del tobillo. Por suerte lo pillo “al vuelo” y me lo vuelvo a poner. Pienso que igual en algun manotazo alguien me lo ha desabrochado, pero esa teoría se va al traste cuando unos metros despues vuelve a caer sin que nadie me haya tocado (toca jubilar al portachips). Me doy cuenta y lo cojo a tiempo. Decido ponerlo dentro del neopreno, sin abrochar. Y a seguir.

Ya queda poco. Veo el arco y ya se ve la arena del suelo. Justo cuando veo que los que van delante mío se ponen de pie para salir, sucede el tercer percance, que a la larga será determinante para mi DNF. Al abandonar la posición horizontal de nado para incorporarme a caminar le doy una patada a una roca con todas mis fuerzas. Debe ser la única roca que hay en esa calita, por que no la había visto antes. Esto pasa 3 metros antes de salir del agua. Se sale por un escaloncito en el que me siento a ver que ha pasado. Solo veo un cortecito con sangre. No le doy importancia y entro a la T1.

BIKE: T1 eterna por problemas con el casco y recorrido de bici impresionante.


Me voy a poner el casco y se queda la hebilla trabada. ¿Me habrá mirado un tuerto hoy? Tras unos minutos logro resolverlo y entonces lo que no va es el cuentakilómetros. Esto me da un poco igual por que llevo el gps en la muñeca. A rodar!!!

El circuito de bici consta de 3 vueltas y es tan bonito como rompepiernas. Con 2 repechos no muy largos pero muy duros y constantes subebajas que no dejan fijar un ritmo. Realmente se circula por paisajes preciosos y hay momentos en los que se rueda muy rápido. La primera vuelta me la tomo “de reconocimiento”, con ciertas reservas. La segunda le doy más gas y la tercera mantengo. Hacia el final, cuando se vuelve al bike park, subo cadencia y guardo un poco para el run.

Conforme pasan los kilómetros noto que el pie de la patada de la roca se va hinchando hasta el punto que me tengo que aflojar la bota casi del todo por la parte de la puntera. Veremos que pasa en el run…

RUN: mucho calor, humedad y algo de viento. Y el pie de mal en peor.


En la T2, al bajar de la bici, noto que algo no va bien en el pie. Aún así decido no quitarme el calcetin para no ver la magnitud de la tragedia. Me pongo las zapatillas, la visera y el dorsal y a ver que tal. Sorprendentemente molesta solo un poco, totalmente tolerable. En un principio parece que va a ser más problema la temperatura (unos 30°) que el pie. Incluso tengo buen ritmo.

El recorrido de la carrera a pie va siempre pegado a la bahía. Para lo bueno y par lo malo. Lo bueno: las vistas son brutales. Lo malo: te dan ganas de parar y pegarte un chapuzón.
Sin embargo, la gracia más simpática que tiene el tramo de la carrera a pie es la subida (y posterior bajada) a la torre de Fornells. Son pocos metros… y menos mal que son pocos, por que pica hacia arriba que es un contento. Y aquí empieza el problema. Para correr en subida los dedos de los pies se flexionan más y eso a mi me va fatal tras el golpe, pero donde veo que la cosa es “grave” es en la bajada. Donde más que correr vas frenándote y los dedos chocan con la punta de la zapatilla. El dolor se multiplica en ese momento, pero miro de correr el resto de la primera vuelta (son tambien 3 al mismo recorrido). Noto que voy cambiando la pisada para evitar el sufrimiento y el ritmo va siendo cada vez más lento.

Ahora el calor me da igual. Me duele muchísimo el pie.

En el kilómetro 8 (inicio de la segunda vuelta) me paro donde está mi mujer, mi hijo de 7 años y mi hija de 2. Le digo a mi mujer que no estoy bien, pero mi hijo quiere entrar conmigo de la mano en la meta. Decido intentarlo. El ritmo es bajísimo ya. Camino en los avituallamientos y decido subir y bajar la torre andando, pero el dolor ya casi es insoportable. Justo al bajar de la torre hay un servicio médico. Me paro, me siento y me quito el calcetin. Madre del amor hermoso!!! 2 dedos del pie estan morados e hinchadísimos. Estoy un rato parado hablando con los sanitarios que me dicen que en meta hay servicio médico. Me vuelvo a calzar y hago un intento más, pero nada. Creo que con el parón me he enfriado y el dolor ya no me permite apoyar la punta del pie. Así imposible correr. El el km 12 está mi familia. Les enseño el pie y me dirijo a meta, pero faltándome 9 kilómetros para el final. Abandono.
Entro por meta, cantan mi nombre y me quieren poner la medalla. Hago que no con el dedo. Esta vez no me la he ganado.

Voy a la carpa médica y en un primer examen el médico cree que uno de los 2 dedos afectados esta fracturado. Me recomienda que me hagan una radiografía y me “apaña” los dedos para poderme mover.
Horas mas tarde en urgencias se confirma. Fractura de una falange de un dedo y fuerte contusión con esguince ligamentoso del otro. Ambos médicos que me han explorado no entienden como pude correr 12km así. A ambos les digo que “los triatletas estamos hechos de otra pasta”.

Todos estos problemas no hacen que este triatlón me haya parecido de 10 en todos los sentidos. Organización, recorridos, ambiente, avituallamientos, trato de sanitarios y staff, voluntarios… Bravo a todos y mil gracias.

Por todo esto acabo el Half Artiem Menorca con sabor agridulce. Feliz por haber participado en un half tan bonito y por ver a tanta gente lograr su meta (felicidades) aunque el desenlace no haya sido el mejor para mi.

Quien sabe. Puede que el año que viene vuelva para mirar a esa maldita roca a los ojos y decirle “este año no me robas mi medalla”.

P.D.: agradecer a mi mujer Roser y a mis hijos Xavi (7) y Greta (2) su paciencia y su apoyo. Ellos si merecen la medalla de finishers hoy y siempre.
GRÀCIES PER TOT. Us estimo!!!

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