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Cuántos de nosotros hemos empezado una competición con buenas sensaciones y mejores intenciones de hacer una buena marca o simplemente ser finisher pero la realidad y las circunstancias nos sitúan lejos de nuestras expectativas . Si esto te sucede en un campeonato de Europa, la cosa adquiere un matiz especial. Así nos lo cuenta nuestro colaborador Aaron Pagés.

Es domingo día 2 de Septiembre. Me espera una de las pruebas mas importantes de la temporada la COPA de EUROPA junior en Águilas en la que represento a España.

Son las 07.30, y junto con mi compañero Jordi Carrasco, nos levantamos  para salir a hacer un rodaje suave de unos 15 minutos antes de ir a desayunar. Los dos tenemos buenas sensaciones, y yo sobretodo, me encuentro mas fresco que nunca y eso me provoca una motivación extra para afrontar la carrera.

Sobre las 08.00 bajamos a desayunar en el albergue donde nos hospedábamos, para poder salir con tiempo hacía la zona de carrera ya que el albergue estaba a unos 6 km, y cargábamos con todos los bártulos de competición y de viaje, para que así, justo al finalizar la prueba, pudiéramos irnos hacía Barcelona.

Lo dicho, desayunamos, nos preparamos y salimos directos para la competición donde tuvimos que hacer los preparativos previos para este tipo de carrera: recoger chip y gorro, marcaje de dorsal en hombros y piernas y foto con revisión del mono de competición. Antes de todo esto, dejamos nuestras maletas en el guardarropía e hinchamos las ruedas.

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Al llegar, muchas caras conocidas, risas y demás, pero con la cabeza metida totalmente en la competición. Eso sí, con más nervios que nunca, algo habitual en mí, aunque cierto, esta vez mas de lo normal. Hecho que me marcó bastante durante la carrera.

Fuimos directos a boxes, donde tuvimos que hacer cola para entrar. Todos los participantes queríamos tener el material preparado lo antes posible para así tener tiempo y poder calentar bien. Una vez dentro colocamos bici, casco y zapatillas en su sitio y nos fuimos rápidamente directos al agua, para hacer una vuelta del circuito que consistió en cuatro entradas al agua, vigilando las piedras que habían…Pronto nos llamaron para ir a la cámara de salida.

Concentrados y preparados, seguíamos con muchos nervios, aunque yo sabia q estaba listo para dar el 100%. Nos llamaron para situarnos frente a la playa, y buscamos un buen sitio, aunque algo difícil, ya que teníamos dorsales altos y tuvimos que buscarnos la vida para colocarnos en los que quedaban, por supuesto los peores…

Ya sin nervios, tomamos nuestras posiciones y dieron la salida. Salí a tope sin respirar durante cinco ciclos de braza, y me coloqué a buenos pies, sin golpes, seguimos los pies hasta que vi que íbamos en la dirección equivocada y decidí cambiar y nadar hacía una boya y no hacia la corchera, que es a dónde erróneamente nos dirigíamos.  Fue entonces que me metí en medio de un gran grupo y dejé que me llevaran hasta la primera boya, donde empecé a apretar el ritmo y adelanté posiciones.

Siempre a buen ritmo, empecé a nadar cómodo, hasta que me crucé con tres triatletas, a los que me enganché hasta el final, realizando fuertes cambios de ritmo para poder desmarcarme, pero que como buen competidores, me siguieron en cada uno de ellos. A falta de unos 50 metros, empecé a recibir varios golpes, uno me dio un codazo en la boca y otro una patada en la nariz, pero a pesar de todo, seguí nadando fuerte hasta llegar a la orilla y salí corriendo a tope con el único pensamiento de estar en el grupo cabecero.

Conseguí conectar rápido, y sin darme tiempo a ponerme las zapatillas de bici, el grupo empezó a dar relevos y a dar palos. Al paso de la segunda rotonda, y aún con los pies fuera, me quedé cortado por un fuerte viento en contra, con lo que no conseguí recuperar la poca diferencia que mantenía pero que rápidamente aumentaba. LO DI TODO, pero nada, no lo conseguí, y entonces me di cuenta que por detrás no venia nadie y decidí tirar fuerte, intentando que lo sucedido no me afectara psicológicamente. Al paso por la primera vuelta, la distancia era de unos 30 segundos con el principal grupo, pero no me rendí y seguí tirando fuerte. En la mitad de la vuelta, un grupito de cinco me alcanzó e hicimos relevos el resto del tramo ciclista, hasta llegar a la transición con mas de dos minutos perdidos con el resto de participantes.

Fue una transición rapidísima, y empecé a correr fuerte, con la esperanza de poder recuperar posiciones. Muchos ánimos del público y sobretodo de Albert Parreño, que me ayudó a no rendirme y seguir con el fuerte ritmo impuesto. Me crucé con cabeza de carrera y no paraba de ver triatletas y mas triatletas. En ningún momento pensé en retirarme, ni en la posición que tenia. Solo pensaba en correr rápido, muy ràpido, y recuperar lo máximo posible. Al paso de la primera vuelta, solo pude alcanzar a dos triatletas, pero seguí con el fuerte ritmo.

Durante esta lucha a contrarreloj, empezaron a correr las chicas y me di cuenta de que iba pasando a muchas de ellas, pero a ningún chico, algo que me inquietó hasta que pasé por el punto de Albert que me marcó que delante tenía triatletas que iban desechos. Sus palabras me animaron y decidí realizar un fuerte cambio, decisión que acabé pagando al final de la ultima recta.

Un buen recuerdo de la carrera también fue cuando vi que una triatleta de UK, me seguía durante un buen rato y decidí ayudarla. Pensé que ya que no tenía nada que perder, ya no veía ningún triatleta por delante.

El ritmo siguió siendo el mismo, incluso empecé a bajarlo, pagando el precio por el cambio anterior. En ese momento pensé que mi carrera estaba a punto de finalizar y lo único que quería era disfrutar de lo que me quedaba y acompañar a la de UK hasta un giro donde vi a dos triatletas relativamente cerca.

Compartí el paso por el avituallamiento con ella, siguiendo el mismo ritmo, hasta que a falta de 500 metros realicé un fuerte tirón con el fin de alcanzar a los dos triatletas que tenia delante.

Llegamos a meta por suerte, sin un sprint, con un tiempo muy lejano de lo esperado y con ganas de desaparecer del lugar. Lo único que pensaba en ese momento era en la gran “cagada” que había hecho y no me lo podía acabar de creer.

Llegué a Aguilas con muy buenas sensaciones y en mi mejor estado de forma de toda la temporada, algo que me hacía pensar en un buen papel en la Copa. Nada que ver con mi actuación final.

En números: puesto 63! con mal sabor de boca, pero en con mucha mas experiencia y con ganas de ir al Campeonato de España este fin de semana.

En sensaciones: Lo haré lo mejor que pueda, y daré, como siempre, mi 150 por ciento. Porqué amo este deporte, y porqué cada mala carrera, es un motivo mas para superarme a mi mismo.

Aquí me despido, un saludo a todos aquellos triatletas que se han sentido en algún momento como yo, como cuando te levantas al día siguiente de una mala carrera, y piensas que nada esta escrito, que puedes dar mucho mas, y que la superación es tu estilo de vida.

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