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Aquí estamos, frente a un ironman más, logrado, un ironman más, sufrido y luchado. En esta ocasión la cita ha sido México, concretamente en Los Cabos (Baja California) el pasado 30 de marzo.

He pensado que más que hacer una crónica de la carrera, voy a aprovechar para relatar mi experiencia pero también voy a dar algunos consejitos de cosas que he ido aprendiendo en mis diferentes viajes.

Aterrizo en México el miércoles 26 de marzo, si se tiene la oportunidad, no hace falta decir que llegar con 5-6 días antes del evento, nos vendrá muy bien para adaptar el cuerpo al cambio horario y al cambio climático principalmente, pero tampoco olvidaremos la alimentación, así tendremos que prestar especial atención del agua que bebemos,de lo que comemos, etc.

Yo acostumbro a comer bastante sencillo, pasta blanca, cosas a la plancha, siempre agua embotellada, etc. Evito toda esa semana la fruta y la verdura, que aunque me encanta, la fibra no es buena amiga del ironman, jeje. Que por cierto, después de 2 años siguiendo una alimentación vegetariana,  he acabado volviendo a la proteína animal.

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En cuanto al equipaje, en una ocasión ya había comentado la importancia de no usar la maleta de la bici para meter todo nuestro material de carrera, porque si tenemos algún problema con ella (que no es nada raro en el maravilloso mundo de los aeropuertos, a mi ya me ha pasado en 2 ocasiones que me llegó más tarde) por lo menos tendremos a nuestra disposición todas nuestras cosas indispensables. Porque si tuviéramos la desgracia que la bici no llegara a tiempo (normalmente por tema de aduanas) por lo menos tendríamos la salida de alquilar alguna, pero no nos haría falta nada más, porque si encima que no tenemos la bici, tampoco tenemos ni zapatillas, ni neopreno, ni casco, etc… Puede ser una auténtica desgracia. Así que mi recomendación es meter todo lo que usaremos en carrera en el equipaje de mano y tenerlo siempre con nosotros, por lo menos eso siempre lo aseguraremos.

Después de acomodarse en el hotel, lo mejor es ponerse en marcha cuanto antes, muchas veces llegamos cansados, en esta ocasión restaba 8h, así que mi último día había tenido 32 horas, pero a pesar de eso, intento adaptarme rápido al nuevo horario.

Lo mejor para descargar las piernas de muchas horas de vuelo es calzarse las zapatillas,  trotar y oxigenarse.

El calor que nos encontramos en San José del Cabo rondaba los 30º, un gran cambio en comparación del invierno del que salíamos en España, así que toca hidratarse bien y cubrirse del sol porque el domingo será un día duro.

Los días antes de la prueba, como decía antes, van muy bien para adaptarse, pero realmente son bastante aburridos y hasta diría que largos, porque tampoco te la puedes pasar haciendo turismo y cansándote demasiado, hay que guardar fuerzas y cargar energía, así que uno aprovecha para reencontrarse con amigos, conocer a gente nueva, comentar “batallitas” y poco más. La mente solo piensa en estar al 100%. Eso sí, es importante ir a ver un poco el circuito para no encontrarse sorpresas. Ir a nadar al lugar donde se largará la carrera nos hará conocer el mar, su temperatura, si hay corrientes, etc… La bici se puede recorrer en coche o moto o incluso completar una vuelta pedaleando, si se trata de un Ironman con varias vueltas.

En Los Cabos, son 3 vueltas de 60km, aún así, yo no quise hacer tanto, con 30km me bastaron para ver que este sector no iba a ser tan “faster” como anunciaba la web. Y la maratón, serían 3 vueltas de 14km que estos sí que los recorrí en 2 sesiones y que también lo encontré duro.

San José del Cabo es un pueblo pequeño que vive del turismo, así que lo cierto es que la gente es muy agradable y servicial, es fácil encontrarse cómodo.

Los días van pasando y llegamos al sábado, otro día importante, es el día de hacer el checkin y dejar más o menos todo organizado. Las bolsas de transición hay que prepararlas sin prisa y revisando mentalmente la carrera, lo que haremos, lo que nos quitaremos, lo que nos pondremos, etc.

En esta prueba, a los boxes de la segunda transición no tendremos más acceso, ya que está en otro sitio diferente a la T1, así que hay que asegurarse que no nos olvidamos nada dentro de las bolsas que utilizaremos para cambiarnos. En mi caso no es más que mis zapatillas y una visera.

A la T1 llegamos con autobuses, ya que está a unos 6km del centro del pueblo. En la bici ya me dejo preparados todos los geles que tomaré, porque no me gusta la misma mañana estar corriendo para preparar eso.Desinflo las ruedas porque hace mucho calor y la bici estará todo el día bajo un fuerte sol, así que mejor no jugárselas a un posible reventón. También es conveniente dedicarle unos minutos y revisar con detenimiento los neumáticos, que no tengamos nada clavado, así como revisar toda la bici en general, que no nos quede nada flojo que se nos haya podido quedar mal después del viaje.

En la bolsa de la primera transición, todo listo también.

Una vez salgo de hacer el checkin es como un peso que te quitas de encima, ya está, solo queda que mi cuerpo llegue mañana a tope y responda bien.

Llegamos al gran día, es el día de la fiesta, en esos momentos previos es cuando te pasan mil cosas por la cabeza. El tiempo que le has dedicado y que le has robado a otras cosas, los entrenos realizados, todo lo que te pueda haber sucedido en esos meses previos, desfilan por tu cabeza en esos momentos.

Yo no he estado nerviosa en todos estos dias anteriores, pero en el momento de ponerme el neopreno con todo ya listo, es el momento que se me escapan las lágrimas. A estas alturas ya no son nervios a lo desconocido, ni miedo a lo que pueda pasar, es más como un sentimiento de rabia, de tensión interior, de pensar que lo que quiero es hacerlo bien y poder demostrar a la gente que me ha estado apoyando todo este tiempo que estoy preparada y puedo hacerlo bien. Derramar esas lágrimas me deja más liberada y ya me siento lista para la acción. Tengo ganas de que empiece ya.

Decido tirarme al mar y nadar un poco antes, para probar el agua. Otra recomendación es hacer esto siempre, en una ocasión ya cometí el error de tirarme al agua con el inicio de la prueba, sin tocar el agua antes y casi me da algo del espasmo que me dio, ese error tampoco lo cometo más, ahora siempre caliento un poco antes, sobretodo si son épocas en las que el agua aún está fría.

Aquí, la temperatura del agua es elevada, nos informan que ronda los 23º grados, aunque el neopreno está permitido, menos mal! Porque sino ya sería el 3er ironman que me quitan el neopreno por las altas temperaturas.

Se da el bocinazo de salida, somos 1200 personas intentando completar esos 226km…

No sé muy bien donde colocarme, ese siempre es el gran dilema, no lo pienso demasiado y me coloco de frente a la primer boya en las primeras filas, mantengo bastante mi sitio, no me sucedió como otras veces que me pasan literalmente por encima, en un momento sí me encontré rodeada completamente y me impedía nadar, pero se diluyó bastante rápido, supongo que el hecho de que fuéramos 1200 y no los 2000 que solemos ser se notó bastante.

Los metros van pasando y me siento bien, sin dormirme pero sin dejarme la vida tampoco. El agua está clara y tranquila, así que se hace sencillo ver sin dificultad el circuito. Voy echando el ojo a mi Garmin de tanto en tanto, veía posible un 1.07 aprox, pero se me atragantaron un poco los últimos 500m para salir del agua y acabé saliendo en 1.10, aún así estoy satisfecha, ya tocaba mejorar un poco ese segmento. He notado la mejoría corrigiendo algo mi técnica de brazada y entrenando bastante con palas.

Salgo del agua con energía, importante perder unos segundos y pasar por la ducha para quitarse la máxima sal de la piel. No hay una sola nube en el cielo y se estima una temperatura máxima de 32º así que esa sal en la piel puede ser como espejos y achicharrarnos vivos. Los pies los tengo completamente llenos de arena fina, es imposible quitarla, eché a faltar unos cubos de agua donde meter los pies y en vista que iba a ser imposible limpiármelos, me pongo los calcetines y arreando.

El acierto del día fue ponerme unos manguitos para evitar al máximo quemar la piel y mantenerme fresca, es la primera vez en ironman que corro “tapada” con tanto calor. De hecho tiene su lógica, igual que en Sables, se corre en el desierto con muchísimo sol y siempre tapando la piel con manga larga.

Iniciamos los 180km ya cuesta arriba para salir de la playa y tomar la carretera principal que une San José del Cabo y Cabo San Lucas, distan 30km entre las 2 poblaciones, así que serán 60km de ida y vuelta, haciendo el mismo recorrido 3 veces.

La bici es dura, es una carretera tipo una autovía, pero con continuas cuestas tendidas, donde acababa casi retorciéndome para llegar a la cima con fuerza. Creo que eso es lo que nos pasó factura a la mayoría, venías rodando acoplado a 40km/h de pronto comenzabas a subir y con el fin de no perder toda la velocidad, seguías tirando con fuerza para llegar a la cima y volverte a tirar, pero la energía y las piernas se iban quedando en cada uno de esos apretones y eso, durante 180km sumando el calor, era un suicidio asegurado.

Yo era consciente de eso, estaba notando que estaba dejando más energía y piernas de la deseada, pero iba a buscar un tiempo y si no arriesgaba no lo iba a conseguir, de las 5.40h que tenía pensado hacer, me fui a 6h clavadas. La verdad, no me esperaba ese circuito. Y suerte de los entrenos que había hecho en los últimos meses subiendo con cabra allá donde iba y las 2 semanas en Lanzarote también con cabra, porque sino hubiese muerto en aquella carretera.

A nivel de organización me pareció muy correcto que tuviéramos avituallamiento cada 10km, nunca me faltó agua fresca para beber y para ir echándome por encima.

Me bajo de la bici y sigue sin salirme el tiempo deseado, ya puedo ver que aquel no será mi gran día, pero lo estaba dando todo así que no podía pedirme más.

Esta segunda transición la hago muy rápida, no quiero detenerme, tengo un intenso dolor en la parte exterior del pie derecho y parte de la planta que me tiene muy molesta desde los últimos 40km de bici. No es la primera vez que me sucede, no sé si será por mal movimiento a la hora de pedalear o tendrá que ver con la cala de la zapatilla. Aún así confío en que va a ir aminorando el dolor así como lo ha hecho otras veces.

En cuanto inicio la maratón me veo fatal, jaja! Sin piernas, sin fuerza, dolorida, me quito de la mente que tengo por delante 42km, se me hace demasiado duro pensar eso, me mentalizo que son solo 3 vueltas, solo hay que completar 3 veces al circuito. Realmente no tengo nada de fuerza, pienso que lo único que tengo que hacer es mantener ese ritmo cochinero, mi única premisa es NO CAMINAR a pesar de ser una maratón de ironman dura, llena de cuestas.

Estoy sorprendida por mi estómago, parece que no se queja! Es un milagro! Aún así, acabé parando 4 veces para ir al baño pero no era ni mucho menos los dolores o flojeras que he tenido otras veces, parece que lo voy dominando.

Voy completando los kilómetros de la maratón a un ritmo malísimo, pero por lo menos corro. Creo que es el primer ironman que prácticamente no hablé con nadie, o la gente caminaba y yo les pasaba o el que me pasaba corriendo iba a un ritmo que no podía engancharme, así que tiré 100% de mi cabeza y me mantuve fuerte.

El calor era muy intenso, suerte de los avituallamientos que teníamos cada 1km, prácticamente no me salté ninguno, ya que se podía hacer muy largo hasta el siguiente. El agua fresca y el hielo que usé para ir metiéndome dentro de la ropa fueron una bocanada de aire fresco.

La maratón va pasando, sin apenas pensar en los kilómetros que llevo y los que faltan. Solo pienso en que me falta poco para completar esas 3 vueltas. Me hubiese gustado disfrutar un poco más de este segmento, pero no salió así, en esta ocasión tocó apretar los dientes y aguantar el tirón.

La última recta antes de encarar la meta me siento bien, algo decepcionada por no salir lo que buscaba, pero esto va así. Miro el reloj y marca 11.49, una hora por encima de lo que quería hacer, pero tengo que sentirme feliz, porque una vez más estoy cruzando la linea de meta y eso por encima que cualquier otro objetivo, es lo principal.

Camino a la zona de recuperación dolorida, pero… ya pensando donde correré mi 10º ironman! Enferma!

Lo más anecdótico sucedió al día siguiente en la entrega de Slots para Hawaii. A pesar que ya tenía descartadísima la opción de conseguir plaza, me hacía gracia estar allí, porque había oído hablar varias veces lo emocionante que son esas entregas, pero nunca había asistido a ninguna. Así que allí me presento.

A las 16h en punto empiezan a asignar el número de plazas que hay para cada grupo de edad y seguidamente los nombres de las personas a las que se les adjudica, o sea, los mejores de cada categoría.

En mi categoría, femenino 30-34, hay 2 plazas. La primera clasificada es nombrada y en seguida se pone en pie. La segunda plaza va destinada a otra chica, la cual no aparece, la nombran varias veces y nada. Tiene 1h30 para presentarse, hay que esperar hasta las 17.30h para que inicie el Roll Down.

Después de seguir con todas las demás categorías, llegan las 17.30h. Empieza el Roll Down, para quién no lo sepa, a partir de aquel momento van nombrando por orden de clasificación a las siguientes chicas del grupo de edad, la primera que esté presente con el dinerito en mano ( eso es fundamental, ejem) se lleva la plaza. Es el turno de la 3er.  clasificada, NO ESTÁ PRESENTE, la 4a. TAMPOCO ESTÁ PRESENTE, la 5a. TAMPOCO… La sala cada vez está más tensa… Nadie puede creer que nadie quiera ir a Hawaii!!  Siguen llamando, la 6a. NO ESTÁ! La 7a. NO ESTÁ! La 8a. TAMPOCO! Finalmente está presente la 9a!! Yo era 11a.! La verdad que lo cuento como anécdota, porque ya había descartado completamente mi clasificación, pero nunca pensé que el Roll Down llegaría a la 9a. y yo que había quedado a 5 minutitos de ella, ya veis, todo cuenta! Ahora pienso en las 4 paraditas en el wc… Jejeje.

Web oficial
@IronSina

imagenes de http://www.confinesturismo.com

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