Daniel Bramble, sin soporte por parte de patrocinadores ni de su federación, ha tenido que buscarse la vida fuera del deporte para poder estar en la olimpiada del próximo julio

Aunque parezca falso, hay veces en las que la realidad supera a la ficción, y aunque el virus haya hecho mucho daño al deporte, parece increíble como un campeón tiene que buscarse otro trabajo para costearse su preparación para Tokio

“Este año realmente pasamos de Road to Tokyo’ a ‘Al final de la carretera, gira a la izquierda’. Estar sin fondos o sin apoyo realmente pasó factura este año. Pero tienes que adaptarte o extinguirte. Feliz de volver a saltar de nuevo este invierno”. Esto lo publicaba en sus redes al anunciar que estaba trabajando como repartidor de Amazon, durante los meses de pandemia

Daniel Bramble, de 30 años, es campeón británico en salto de longitud con 8,21 m. que lo sitúan entre los cinco primeros en la lista de todos los tiempos del Reino Unido. Tras perderse los Juegos Olímpicos de Río por un centímetro, en el verano de 2017 hizo un regreso por todo lo alto, saltando 8 metros o más en cuatro ocasiones distintas. En 2018 saltó la cuarta distancia más lejana de la historia. Desde entonces, su único objetivo es dar la campanada en Tokio, dónde espera seguir con su meteórico ascenso para así alcanzar el metal olímpico.

“Volví a Londres porque no tenía sentido estar cerca de mi centro de entrenamiento si no podíamos entrenar”, explica. “Cuando llevábamos un mes de confinamiento decidí buscar un trabajo. Habían surgido algunas oportunidades, pero ninguna me atrajo del todo porque no eran cosas que quisiera hacer, como presentarse voluntario para la vacuna del virus. Entonces le eché un vistazo a los trabajos de repartidor”, añade.

El campeón ha agradecido el soporte que le han brindado las redes en estos últimos días:

https://twitter.com/Dbrambs_LJ/status/1317837187191373828

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