Yuri Chechun protagonizaba una verdadera imagen de deshonra para un deporte tan noble como el atletismo, menospreciando a su rival antes de cruzar la meta

Acciones como la que se vio este fin de semana en Moscú contrastan directamente con la buena imagen mundial que ha dejado Diego Méntrida, poniendo el triatlón en boca de todos los medios deportivos o no, gracias a su gesta en Santander.

Unos valores de los que debería aprender Chechun, ya que la soberbia del atleta pudieron más que sus modales y educación, y le faltó el respeto de manera muy clara a su rival, justo en el momento en el que Chechun tenía todos los focos sobre sí.

Todo esto ocurría cuando el atleta de Kirguistán -ganador con 2h16’07”- después de arrastrar alguna disputa durante la carrera, esperó al ruso Iskander Yadgarov antes de cruzar la línea de llegada, haciendo el gesto de mirar al horizonte como si no viera a ningún rival.

Yadgarov por su parte entraba en meta alzando los brazos, dando a entender que estaba alucinando, como muchos otros, del esperpento que había ofrecido Chechun

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