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Javi Gómez Noya acaba su primer Campeonato del Mundo de Ironman con una posición. Un descomunal Patrick Lange revalida victoria con récord de la prueba y Van Aernouts y McNamee completan el podio.

Tendremos que esperar. Al menos hasta el año que viene. Soñábamos con un estreno triunfal de “El Capitán” pero Kona es un lugar especial y este Ironman es distinto al resto de competiciones. Javi Gómez Noya cuajó una trabajadísima actuación con unos buenos segmentos de natación y bicicleta. Pero llegó el maratón y el podio se le fue alejando poco a poco. El gallego terminó 11º, con un tiempo de 8h11’41”. De lo que podemos estar convencidos es de que este resultado únicamente le hará trabajar más duro para volver a Kona y llevarse lo que le corresponde como la leyenda que es.

La prueba arrancó con el guión esperado. Josh Amberger dominó el segmento de natación. Cubrió los 3,8 kms en 47’39” y, pegados a él, salieron del agua Javi Gómez Noya y Iván Raña. Lejos de Lange, de un Kienle que se acabaría retirando y de, sobre todo, un Lionel Sanders que salió a 6′. El vigente campeón logró, rápidamente, alcanzar al nutrido grupo perseguidor en el que se mantuvo Gómez Noya durante los 180 kms de bicicleta. Un grupo que luchó hasta la T2 por no perder excesiva diferencia con los dos grandes protagonistas sobre ruedas: Starykowicz y Cameron Wurf. 

Tras la transición, como era de esperar, los roles volvieron a cambiar. Lange llegó líder a la media maratón marcando un ritmo imparable que le acercaba paso a paso a reeditar su título de campeón. Pasó a Wurf, que encabezó la prueba durante 15 kms y se hundió después, y voló hasta meta para acabar en 7h52’39” y batir el récord de la prueba que él mismo estableció en 2017. Tras él, Bart Aernouts llegó 2º y, como el alemán, también logró algo inédito: bajar de las 8 horas. El belga registró un tiempo de 7h56’41” y David McNamee, que voló a pie, se llevó el bronce con 8h01’15”. Iván Raña llegó a meta el 25º con 8h27’52”.

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