El catalán ha probado su motor en el que considera que es el entreno más duro en toda su planificación, con un kilómetro vertical seguido de un 10000m a pie en llano, consiguiendo bajar de los 30′ en ambos casos

Si hay algún reto con la etiqueta de ‘imposible’ que incluya zapatillas y montaña, Kilian Jornet es el hombre capaz de arrancarla de una sentada.

Si ya de por si un kilómetro vertical a tope o el 10k a esa intensidad, ya es suficientemente duro, no nos queremos imaginar la brutalidad de encadenar los dos retos en uno. El VK10K parece más bien un nombre de un programa militar ruso, sin embargo, se trata de la abreviatura del plato principal del último reto de Kilian.

Un KV bajando de 30′, y seguidamente, la misma marca en 10k. En total, casi una hora de esfuerzo máximo, con el corazón bombeando entre 185 y 190 pulsaciones como él mismo aclaraba en los comentarios de su publicación en Instagram.

Para el kilómetro vertical, el múltiple campeón del mundo, empleó 29:57 minutos y 2,25km para ascender los 1000m positivos. En el 10k, su tiempo final fue de 29’57”.

Y es que a los runners y triatletas, nos encanta ‘jugar’ con el morbo de la marca que Kilian podría dar en una prueba de asfalto en seco. Hace poco ya vimos un doble 10k seguido, todo cercano a 30:00, aunque la dureza del kilómetro vertical podría otorgar esta última gesta como bastante más espectacular, aunque Kilian tenga para todos los gustos.

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