Derara Hurisa ganó el maratón de la ciudad de Viena el domingo, pero fue descalificado poco después cuando se descubrió que la suela de sus zapatos eran 10mm más grandes de lo permitido por la World Athletics

Derara Hurisa pasará a la historia como el primer atleta que intenta engañar a los jueces con sus zapatillas, y le pillan.

El etíope cruzó la meta con un crono de 2:09:22, lo que supone un paso medio de 3:03/km, aunque dicha marca ha sido lograda con una zapatilla que ninguno de sus competidores podía usar.

El coordinador de la carrera, Hannes Langer, declaró: “Enfatizamos mucho en la reunión técnica las reglas sobre las zapatillas. Desafortunadamente, no tuvimos más remedio que descalificar al atleta. […] Es la primera vez que veo algo así. Estoy seguro de que a partir de ahora habrá algún tipo de control para evitar que algo así vuelva a suceder en una carrera importante”.

En consecuencia, el keniata Leonard Langat, quién había terminado a tres segundos de Hurisa, ha sido declarado el vencedor.

La organización de la carrera también cometió el error de celebrar la revisión de material después de cruzar la meta, por lo que el atleta podría no haber sido consciente de que se estaba equivocando, aunque nadie hasta ahora haya podido usar estas zapatillas.

Todo ello, cuando usualmente la revisión se lleva a cabo entre uno y dos días antes de la carrera.

El modelo en cuestión son las Adidas Adizero Prime X, que incumplen la normativa de la World Athletics referente a que los atletas deberán emplear siempre material que esté a la venta para el público, además de tener una suela menor o igual a 40mm.

Dicho modelo tan solo puede ser usado en entrenamientos, o por atletas no elite.

La carrera, normalmente celebrada en abril, se llevó a cabo en condiciones difíciles con muchos corredores quejándose del calor extremo y con la lamentable muerte de un participante en la media maratón.

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