Noah Lyles, el actual dominador de la velocidad, y posible heredero del trono de Bolt, no ha dudado en hacer públicos sus problemas mentales

“Recientemente decidí tomar medicamentos antidepresivos. Esa fue una de las mejores decisiones que he tomado en mucho tiempo. Desde entonces, he sido capaz de pensar sin el matiz oscuro en mente de que nada importa. Gracias a Dios por la salud mental”. Con tan solo 23 años, el atleta llamado por los expertos a ser el nuevo dictador de las altas velocidades, ha decidido hacer público su tratamiento contra la depresión.

Con una marca de 19.50, se convirtió en 2019, en el cuarto hombre más rápido de la historia sobre la doble centena de metros, solo superado por Bolt, Blake y Johnson.

Como niño, ya utilizó el atletismo como vía de escape, ya que sus sus problemas de aprendizaje y dislexia, lo hacían ir rezagado y sufrir acoso en el colegio, hecho que le agravó el estado depresivo en el que lleva años inmerso.


De hecho, el pasado mes de febrero reconocía que iba al terapeuta una vez por semana para evitar volver a caer en una depresión.

“Hablo con mi terapeuta una vez a la semana porque me niego a volver a caer en depresión”

Es difícil de creer que grandes campeones puedan sufrir este tipo de patologías, ya que se tratan de personas con una alta capacidad mental para superar barreras mentales para seguir entrenando cada día.

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