A pesar de su constante exposición en la tele y de tener varias zonas en las que vaciar sus bolsillos, ayer se sancionaron varios profesionales en el Tour por ensuciar las carreteras

La caravana del Tour transcurre por tierras francesas durante 21 días, moviendo consigo, no solo las tremendas infraestructuras de los millonarios equipos, sino que la misma logística de la Grand Boucle y los aficionados, dejan tras de si, una imborrable historia, aunque sea a costa del medio ambiente.

En años anteriores, se había llegado a registrar entre 10 y 20 toneladas de desechos, a los que añadir los millones de productos de merchandising de la carrera y de los equipos que distribuye la caravana de Tour, muchos de ellos embalados en plástico, un material de reciclaje difícil y que supone la principal preocupación de los organizadores de la ronda gala en el aspecto medioambiental.

Por ello, desde hace años, las organizaciones de los grandes eventos, están endureciendo las medidas de protección medioambiental, a parte de insertar más zonas verdes -donde los ciclistas pueden tirar todos los envoltorios de geles, barritas…- además de aumentar las sanciones por ensuciar el asfalto y los alrededores.

Aún así, parece que el mensaje sigue sin calar entre los PROs, ya que ayer mismo, eran hasta tres ciclistas: Kwiatkowski, Madouas y Soupe, quienes recibían una multa de 460€ por lanzar residuos al suelo.

En otras etapas, los sancionados fueron Sivakov, Fraile, Herrada, Amador, Jungels, Hirschi, Trentin, Viviani, Erviti, Anacona, Quintana, y en muchos casos, equipos enteros si el corredor no se identificava. En definitiva, ni los mejores del mundo dan ejemplo.

Pero no dejan de ser ‘cabezas de turco’ que la UCI selecciona, ya que los mismos profesionales reconocen -con más o menos vergüenza- que son muchos los corredores que no se dignan a guardarse los restos de su comida en el maillot, y deciden lanzarla por los laterales de la carretera.

Dicha sanción tuvo que ser elevada al doble desde hace 4 días, por la enorme cantidad de residuos que los ciclistas estaban dejando a su paso, aunque no se descarta que estas medidas se endurezcan si el panorama sigue igual.

Las sanciones no se aplicarían en el caso de dar, o lanzar, bidones al público.

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