El Síndrome de la Fatiga Crónica

1

Entendemos por fatiga la sensación de agotamiento o dificultad para realizar una actividad física o intelectual, de la que nos recuperamos tras un periodo de descanso.

Según la intensidad o duración de esa fatiga, podemos clasificarla en varios grados:

  • Fatiga prolongada, cuando el cansancio dura más o menos un mes;
  • Fatiga crónica, cuando se presenta de forma más o menos continuada, durante un período de hasta seis meses;
  • Síndrome de fatiga crónica, sensación de fatiga prolongada durante más de seis meses y sin causa justificada (depresiones, tratamientos médicos agresivos o prolongados…)

Muchos suelen confundir el síndrome de fatiga crónica (SFC) con la fibromialgia (FM) aunque son enfermedades diferentes, pero que se presentan con síntomas aparentemente similares, lo que a menudo lleva a un diagnóstico inicial un tanto erróneo. Por lo tanto, el diagnóstico diferencial entre ésta y otras enfermedades juega un papel crucial y debe ser realizado por un especialista.

El SFC suele afectar a gente joven, mayoritariamente mujeres, de entre veinte y cuarenta años. Una de las características del SFC es un impacto elevado a nivel del rendimiento habitual de la persona, en más de un 50%, junto con una intensa fatigabilidad después de un esfuerzo. Así pues, el SFC podría ser definido como una enfermedad grave y compleja caracterizada por una fatiga intensa, física y mental,  que no remite después de un descanso y se incrementa tras períodos de actividad, por muy cortos e inespecíficos que sean.  La aparición de esta enfermedad, obliga a reducir las actividades diarias y, por ende, las deportivas.

Todavía se desconocen las causas para tal enfermedad, que además, es de carácter crónico. Tampoco se disponen aún de pruebas de diagnóstico que sean concluyentes, pero la mayor parte de los estudios, atañen sus causas a infecciones víricas, o a alteraciones del sistema inmunológico que pueden provenir de la exposición a agentes tóxicos o sustancias químicas. Una de las falsas causas con las que se ha relacionado la fatiga crónica es el estrés o la falta de entrenamiento físico, así como también una “fobia al ejercicio físico”. Nada más lejos de la realidad. El SFC no tiene nada que ver con ello, y así se demuestra en varios estudios [i](ver).

Al ser una enfermedad de difícil diagnóstico y bastante novedosa, se crea en el entorno del enfermo un clima de malestar e incomprensión, lo que puede llevar a un aislamiento y posterior depresión.  Los síntomas son bastante inespecíficos, pero entre ellos podemos encontrar: debilidad en las extremidades inferiores, dolores musculares y articulares pero sin hinchazón ni enrojecimiento, deterioro de la memoria o la concentración, intolerancia a los olores, insomnio, irritabilidad y una lenta recuperación al esfuerzo (la fatiga persiste tras más de veinticuatro horas del esfuerzo).

Ante todo, debe tenerse en cuenta que la enfermedad no está claramente definida y que no por el hecho de sentirnos fatigados durante un tiempo, se debe a que estemos enfermos. Como deportistas, debemos prestar especial atención a una buena alimentación y un buen descanso tras los períodos de actividad, para dejar que nuestro cuerpo se recupere y el entrenamiento dé su resultado (a esto le llamamos sobrecompensación). Si en algún momento notamos que algo no va bien, es cuando debemos acudir a un médico para que nos examine.

Finalmente, decir que este artículo no pretende ser una solución ni dar diagnóstico a nada, sino una simple y resumida información de lo que es, a grandes rasgos, la fatiga crónica, ya que muchos deportistas usan ese término de manera errónea, ligándolo a la idea del sobreentrenamiento.

Comentarios

comentarios

Share.

About Author

Judith Perez

Castelldefels, 1979. Maestra especialista en Educación Física. Triatleta popular, cerrando las clasificaciones. Mens sana in corpore sano.