Hoy revisamos este apartado del entrenamiento acuático que muchas veces, recae como el gran olvidado

Si bien tendemos a pensar que en el triatlón la prioridad es ‘guardar’ piernas para cuando llegue el tramo de carrera a pie, y ahí poder exprimirnos. La batida de pies en natación puede llegar a ser un aspecto clave para ahorrar esas energías que tan bien nos irán en el segmento de carrera a pie, o sobre la bici.

En primer lugar, hay que recordar que las piernas (el grupo muscular más grande del cuerpo) utilizan entre el 60 y el 80% del oxígeno total, e incluso patadas muy ligeras pueden estimular este uso.

Sin embargo, una buena batida puede llegar a propulsarnos un 30% extra en el mejor de los casos, y un 5% en el peor. Con ello conseguiríamos estar menos tiempo en el agua, y por lo tanto, con más energías para las siguientes disciplinas.

Perfeccionar la patada proporcionará una propulsión adicional, pero una mala técnica podría crear resistencia. Por lo tanto, hay que cercionarse de que los dedos de los pies estén en punta, las rodillas rectas y que el impulso nazca desde las caderas son factores muy importantes a considerar; de lo contrario, estaremos malbaratando fuerzas.

En segundo lugar, una buena técnica de pies permite estirar los flexores de la cadera. Estos músculos sufren mucho en el cambio biomecánico que sobrellevamos al pasar de la bici a la carrera a pie, con lo que mantener una patada con fluidez, permitirá a esta musculatura estar preparada para el impacto.

Finalmente, tenemos que considerar la batida de pies, como un buen calentamiento para el tren inferior de cara al resto de carrera. De no trabajar con las piernas, saldríamos del agua sin sangre bombeando en ellas, con los músculos fríos, además de que podrían llegar a frenarnos en el agua si no tienen movimiento.

La teoría dice que el entrenamiento de pies debe cubrir alrededor del 20% del volumen total de la sesión, por lo que en un entreno de 3000m, podríamos incluir hasta 600m en series de pies. Puede sonar mucho, pero si consultamos a cualquier nadador de competición, nos sorprenderíamos de la barbaridad de metros que suman estos ‘tiburones’ haciendo pies.

Como con todo en la vida, la práctica hace al maestro y en la batida de pies sucede lo mismo. Puedes probar de hacer piernas de lado, de espalda, de frente, pero siempre concentrado en nadar recto y en que la patada nazca de la cadera, que debe mantenerse siempre a flote.

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