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#05: hacer la sesión al ritmo del compañero de delante, sabiendo que no es nuestro ritmo y que no vamos a aguantar.

Seguimos viendo algunos de los errores más habituales en el momento de ponernos a entrenar, y en esta ocasión reflexionaremos sobre una práctica demasiado habitual, que nos puede traer problemas a medio plazo: aguantar el ritmo de un compañero que está más fuerte que nosotros.

Primero de todo, no debemos confundir este error con otro error de esta colección ya visto anteriormente, #02: querer hacer los mismos entrenos que un deportista que está a un nivel superior al nuestro.

En la situación que estamos tratando ahora, tenemos que visualizar el siguiente caso: el día que vamos a hacer un entreno concreto, avisamos a un compañero con más nivel que nosotros para que nos acompañe y así aprovechar que tirará de nosotros.

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Sí, ya sé que esto no es malo, incluso opinaréis que es bueno entrenar con compañeros, y todavía es más bueno saber que esos compañeros son mejores que nosotros y así nos exprimirán y sacarán lo mejor de nosotros.

Hay quien denomina erróneamente a esta práctica como “entreno de calidad”, pensando que es bueno que nos aprieten las tuercas.

Vamos a poner un ejemplo de una sesión de natación.

Supongamos que queremos hacer un bloque de 8 series de 200 a nuestro ritmo de competición en un triatlón sprint. Para redondear los números pongamos que nuestro ritmo medio de natación en un sprint es 1:20 min/100.

Así pues tendríamos que hacer nuestras 8 series a ese ritmo.

Y aquí es donde tenemos que empezar a pensar en distintos conceptos:

1.- Nuestra sesión de entreno está muy marcada ya que nos concreta el ritmo de las series

2.- No estamos entrenando por sensaciones, sinó que entrenamos por ritmo.

Una práctica muy recomendable es realizar esta sesión con un compañero de un nivel superior (supongamos que su ritmo es 1:10), pero…. dejando claro que tenemos que ir a 1:20.

¿Qué ocurre con demasiada frecuencia?

Como nuestro compañero de entreno está acostumbrado a un ritmo de 1:10, es posible que la primera serie le cueste cambiar el ritmo y paramos el crono en 2:30 (ritmo de 1:15).

¡ Y aquí llega el problema !

Nos dejamos invadir por la emoción y pensamos “guau, hoy lo peto, voy a aprovechar mi compañero y voy a hacer las series a 1:15”.

Y como os digo, esto es un problema, ya que nuestra sesión marca claramente que teníamos que ir a 1:20 (las sesiones de entreno tienen un objetivo muy definido, así que si la sesión marca 1:20 será por algo -quizás porqué ya hemos dicho que vamos a trabajar a ritmo de competición- con lo que no es bueno cambiar sobre la marcha -sobretodo porque 1:15 no es nuestro ritmo, aunque nos haga ilusión ser veloces, por ahora tenemos nuestra marca en 1:20).

Si recordáis la descripción del error, hemos dicho que el problema radica en hacer la sesión al ritmo del compañero de delante, sabiendo que no es nuestro ritmo y que no vamos a aguantar, y este es el problema: sabiendo que no es nuestro ritmo.

Una cosa es la motivación, pero otra cosa es la realidad, así que ¿realmente queremos quedarnos desilusionados al no poder completar las 8 series y dejarlas en tan solo 5? ¿para qué? ¿para poder decir que hemos nadado a 1:15?

Entonces, lo que también podemos hacer es arrancar en un triatlón sprint a 1:05 para decir que estábamos liderando la carrerar. Bueno sí… nos hemos tenido que retirar al cabo de 200 metros porqué hemos estado a punto de ahogarnos por el sobreesfuerzo, pero podremos decir con la cabeza bien alta que hemos liderado la carrera.

Así que ya véis la reflexión que hay para este error.

Y no vale buscarle más pies al gato y decir que para la natación de acuerdo, pero que sí que es muy bueno hacer una salida en bici con compañeros más fuertes y ponernos a rueda.

Para el caso de la sesión de rodaje en bici, también se cumple la misma dinámica: si lo que estamos buscando es hacer una sesión de, por ejemplo, 3 horas a un ritmo aeróbico medio, entonces o bien les comentamos a los compañeros que están yendo demasiado fuertes para nuestro nivel, o bien nos descolgamos del grupo.

Ya sé que muy pocos de vosotros aceptaréis ninguna de estas opciones, y que lo que querréis hacer es aguantar el máximo tiempo posible con los compañeros que están más fuertes, alegando que es un entreno de calidad y que tenéis que aprovechar la situación.

Pues bien, en este caso la alternativa sería coordinarnos con estos compañeros para que nos aprieten en el momento en que tenemos que ir a un ritmo que no es cómodo para nosotros (si nos toca hacer unos intervalos de esfuerzo de duración corta, entonces sí que podemos echar mano de los compañeros, porqué precisamente este el objetivo de la sesión: esforzarnos).

Pensad que si bien esta práctica no es dañina para una única sesión (cuando acabamos el entreno, estamos rebentados, pero contentos por haber ido más fuertes de lo que estamos acostumbrados) sí que es perjudicial a medio plazo, ya que estamos necesitando unos tiempos mayores de recuperación, y si repetimos esta estrategia demasiado a menudo, llegará un día en el que nos encontremos muy cansados debido a la fatiga acumulada por tantos arreones.

Así que… error de entrenamiento número 5: hacer la sesión al ritmo del compañero de delante, sabiendo que no es nuestro ritmo y que no vamos a aguantar.

Web Oficial
@ricardperezcom

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