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El domingo se disputo la prueba en el país vecino con un gran éxito en cuanto a organización, participantes y público.

Desde el sábado los casi 800 triatletas que debían disputar las diferentes opciones de la prueba (sprint, olímpico o relevos) ya inundamos de bicicletas los parajes próximos al desarrollo del evento. Era espectacular, en el momento de dejar las bicis en boxees de la T1 ,el gran ambiente que se respiraba y que continuo por la tarde noche por las calles de Andorra la Vella en las que se respiraba ambiente triatlético por casi todos los hoteles. Era muy fácil cruzarse por las calles con atletas con sus avatares de clubes o de diferentes pruebas triatléticas.

El comentario general, una vez descubierto “in situ” el recorrido, era lo arriesgado que parecía el tramo de bike en sus kilómetros de bajada y la dureza de los tramos de subida. Sin duda iba a ser un sector muy exigente. El otro rumor del día era la temperatura del lago en Engolaster.  Un paraje incomparable para el sector de natación pero que por su situación, se recomendaba incluso un doble gorro para proteger del frío , finalmente la temperatura rozó los 18º y incluso se decretó opcional el uso de neopreno. Aunque prácticamente todos l@s triatletas hicimos uso de él.

Una vez amanecido el domingo, la organización abría el segundo box para que l@s participantes pudiéramos dejar el calzado y el resto de avatares para la transición al sector de run e inmediatamente después nos subían en los autocares que nos llevarían de nuevo al lago. La llegada fue aproximadamente a las 7:45 am, con lo que  casi dos horas antes de que saliera la primera tanda olímpica. Esta espera fue la única crítica que se escucho por el box y los alrededores del lago ya que la espera se hacía larga y tampoco había actividad alguna a realizar, excepto aquellos que quisieron hacer uso de los servicios habilitados en la zona.

Tras la larga espera dabán la salida en flotación en tandas de 250 en categoría olímpica. Tras los primeros 200 metros, muchos de nosotros vimos como la falta de oxígeno por la aclimatación nos hacía una mala jugada e incluso varios participantes decidían abandonar por efecto del agobio producido. Un aspecto de fácil solución con un calentamiento previo que pocos atletas pudimos hacer.

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Tras los poco más de 1600 metros del sector, una larguísima transición desde el lago a box y posteriormente a la salida de la t2 para enlazar con un vertiginoso y peligroso descenso hacia Andorra La Vella. Algún accidente puntual sin más consecuencias pero varios sustos importantes. La sensación general es que la gente opto por arriesgar poco en el descenso y es de agradecer. La escalada (por dos veces en modalidad olímpica)a la Comella marcó las diferencias entre muchos de los deportistas, especialmente a los escaladores, que pudieron obtener buenas diferencias de cara a afrontar el tercer y último sector.

Los últimos quilómetros se desarrollaron en plano, en un terreno especialmente rápido que combinaba el asfalto de la carretera, con las aceras y un terreno enmoquetado que hacía muy agradabe la pisada. Todo ello acompañado por un público andorrano entregadísimo con l@s atletas. Animando en todo momento y aportando ese “punch” tan necesario en esos últimos minutos de la prueba y que marcan a veces la diferencia con otras pruebas.

Finalmente la entrada a meta, como en el resto de las Wild Wolf series by Polar, espectacular con una atención por parte de azafatas y organizadores excelente. El espacio habilitado era ideal para compartir con los compañeros de aventura nuestras anécdotas y batallitas varias así como hacer las fotos de rigor. Una buena ocasión para compartir impresiones con gente del mundillo y que me sorprendió por la cantidad de gente que ya conoce la iniciativa de los triATLETAS en RED.

@gomar75

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