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Jasper Philipsen sorprende en la Milán – San Remo al jugar a la perfección su baza como segundo hombre y suma su primer monumento a su palmarés.

La alfombra roja ciclista estaba lista para vivir el primer monumento del año y el anunciado duelo entre Mathieu Van der Poel y Tadej Pogačar. Mientras hombres como Mads Pedersen, Filippo Ganna, Tom Pidcock o Matej Mohoric o Jasper Philipsen aguardaban su oportunidad en segundo plano.

El escenario, una Milán – San Remo con 288 kilómetros de recorrido, una salida inédita desde Pavía, una parte inicial con modificaciones y con la clásica y casi siempre decisiva subida al Poggio como preludio de la meta en la icónica Via Roma en San Remo.

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LA FUGA ANTES DE LA TORMENTA


Como mandan los cánones, a los 18 kilómetros de echar a andar la carrera se formó la fuga del día. Un grupo de once corredores inicialmente donde la presencia de Sergio Samitier (Movistar Team) la hacía más interesante a ojos del aficionado español. Su peso numéricamente no la hacía pequeña, pero tampoco una amenaza imposible de salvar para el pelotón. Sin embargo, nunca gozó de libertad y su margen nunca sobrepasó los 3’ respecto al gran grupo. De esa forma, la carrera transitó de la parte más interior a la zona más costera y se subió sin más misterio la cota del Passo del Turchino.

A falta de 60 kilómetros la calma imperaba con en la prueba con un pelotón que controlaba a la fuga a 2’10”, y sin ningún ataque lejano parecía que los favoritos ya se emplazaban en la Cipressa – situado a 28km de meta – esperando allí a la acción y hombre que rompiese la carrera.

LA COMBATIVIDAD DE LA FUGA Y LOS MOVIMIENTOS DE UAE


Pogačar no se lanzaba a la aventura en solitario (todavía) pero a 52 kilómetros de meta su equipo, el UAE Team Emirates hacía el primer movimiento táctico al tomar el mando y poner a todo su tren a trabajar ya en Capo Cervo, la aproximación a la Cipressa. Un cambio que se percibía en el ritmo y en su repercusión en la fuga, que en menos de una decena de kilómetros veía recortada su renta en un minuto. Unos segundos ganaron antes de Capo Berta, lugar donde algunos de los escapados decían adiós y en el que Samitier intentó hacer la selección.

En ese impase entre Cervo y Berta y posteriormente el tramo hasta Cipressa, el pelotón se veía fracturado por una caída que afectó de forma directa e indirecta a un buen número de corredores. Y fuera por ella o por el ritmo sostenido pero imperturbable de UAE discutido después por Lidl – Trek, dos figuras como Alexander Kristoff (Uno-X Mobility) y Christophe Laporte (Team Visma | Lease a Bike) perdían el contacto y sus opciones al triunfo.

La pelea por la colocación en el pelotón hizo que los escapados acometiesen la subida a la Cipressa con apenas medio minuto de distancia. Cuatro kilómetros con dos comportamientos bien diferentes. Una primera parte con UAE y en concreto Isaac Del Toro cortando al grupo y una segunda mitad, marcada por un parón que permitió la reunificación de bastantes de sus unidades. Lo que permitió coronar en cabeza a una escapada en la que ya solo contenía a cinco miembros, Samitier incluido.

UNA ACCIDENTADA BAJADA CAMBIA EL GUION

No era decisivo el ascenso, pero sí el descenso. Uno acometido a toda velocidad tanto adelante como atrás, que dejaba al pelotón en una decena de corredores. Una situación que se vería completamente alterada por la caída de Samitier, quien chocaba contra uno de los guardarraíles. Su infortunio provocó un nuevo parón que permitía reintegrarse a más corredores y dejaba a Davide Bais (Team Polti Kometa) como llanero solitario de la fuga unos cientos de metros hasta ser finalmente neutralizado. No pasó más hasta el Poggio.

PHILIPSEN VENCE Y SE IMPONE AL PLAN DE POGAČAR


A dos kilómetros de coronar el Poggio, Tim Wellens imponía un ritmo que sostenían todos. A uno, era cuando lanzaba su ataque Pogačar pero no lograba el efecto deseado y contragolpeaba Pedersen. Momento que aprovechó Tadej para salir desde atrás, marcharse en solitario y obligar a Van der Poel – que quería estrenar su año con victoria – a arrancar para alcanzarlo.

En la bajada el dúo se convertía después en quinteto con la entrada de Tom Pidcock, Mohoric y Pedersen y posteriormente en casi docena. Situación de la que se aprovechó Mohoric para sorprender y hacer su apuesta. Matteo Sobrero (Bora-Hansgrohe) le tomaba el relevo y después Pidcock, que encaraba Via Roma en cabeza.

No obstante, todo iba a dirimirse en un sprint en el que la segunda baza de Alpecin-Deceuninck, Jasper Philipsen se hacía con la victoria por apenas unos milímetros respecto a Michael Matthews (Team Jayco-Alula). Al final, Tadej Pogačar era tercero y Mathieu Van der Poel, décimo. De esta forma, y por decimoséptima edición consecutiva la Milán – San Remo inscribe un nuevo ganador.

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