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El bicampeón olímpico se lleva la prueba con 2:01:09, dando un mordisco de medio minuto a su marca de hace 4 años

Imparable. Una vez más, el keniano ha reescrito la historia de la distancia de Filípides con un crono sobrehumano en la puerta de Brandenburgo. Un día perfecto para correr, con temperaturas entre los 10 y los 12 grados, ideal para correr en las mejores prestaciones. Ni viento ni una gota, y con las nubes franqueando la que iba a ser una jornada para la posteridad.

El campeón ha sostenido todo el rato un ritmo que a priori, lo llevaba a bajar de las dos horas en maratón. Los pasos del 5k serían de 14:15 y 28:22 en el primer 10k. Guya Adola y Andamlak Belihu, los principales rivales en el día de hoy, aguantarían bien hasta ese punto, aunque antes del km15, Adola estaría fuera del grupo de cabeza. El paso por la media maratón sería por debajo de la hora, con 59:51, lo que representa un paso 1:15 más veloz que en 2018. Eso representa un ritmo por debajo de los 2:50 min/km, que exprimían al máximo las fuerzas del dúo de cabeza y estaban muy cerca del paso de Viena, dónde corrió de manera no oficial en 1:59.41.

Las liebres harían sus labores de construcción del ritmo hasta el km 25 dónde se retirarían, dejando a Kipchoge y Belihu sólos para el mano a mano. Poco tardaría el etíope en sucumbir al mejor maratoniano de todos los tiempos, quedándose antes del paso por el km30. En ese momento, el crono marcaba 1:25:40, claramente inferior al ritmo que marcó en 2018.

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La superioridad de Kipchoge sería tal que el segundo clasificado entraría a casi 6 minutos, el etíope Mark Korir (02h05:58) y algo más sobre el también etíope Tadu Abate, tercero con 2h06:28. Belihu es 4º mientras que Adola se tuvo que retirar.

Tigist Assefa también entraría en los libros de historia, venciendo en categoría femenina con la tercera mejor marca de la historia, 2:15:37.

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