El canadiense montará sobre la misma Canyon Speedmax WHR con la que Alex Dowsett rompió la plusmarca mundial en 2015

Montar una bici que ostentó en su día un récord de la hora, impone respeto, pero si eres Lionel Sanders eso trasciende como un motivo más para seguir empujando más fuerte las bielas.

El triatleta de Canyon tiene la potencia necesaria en sus piernas para batir la marca de Ed Veal, con 48,58 km, que marcó en 2017. Tan solo faltará por ver si se adapta de manera correcta a las exigencias técnicas que requiere el velódromo, y de que las fuerzas le acompañen el día D.

Recordamos que Lionel está en plena preparación de su asalto a su marca personal en 5k, por lo que ambas preparaciones están yendo de la mano, hecho que en cierta manera, da más sentido a las intentonas, ya que Sanders ha alcanzado su máximo potencial cuando más completo ha estado en la transición de la bici a la carrera a pie.

La bicicleta es un cesión de Canyon, directamente del hall of fame dónde se guardan las bicis que han conseguido algún logro. En el caso de la bici de Sanders, se trata de una de las bicis que se configuraron en su día para el británico Alex Dowsett, que voló a 52,93km/h durante los 60 minutos que dura el evento.

Las principales diferencias con la bici de ‘calle’ que vemos en los triatlones y en Grandes Vueltas, es la supresión de los sistemas de frenado y los carenados que esconden dichas piezas, además de la adaptación de las ruedas y los cierres al hecho de que sólo se compita con una sola velocidad.

Un plato de 58 dientes y un piñón de 13 dientes son la combinación actual, que parece quedarle corta al de Windsor, y que por lo tanto podría aumentar el tamaño de la ‘paella’ hasta un 60 para ajustarse más a su estilo de cadencia, más basado en la fuerza que no en la agilidad. Además, el canadiense modificará la largada de las bielas para adaptarlas a los 165mm que el normalmente monta.

Sensor de potencia integrado en la misma araña para medir los vatios necesarios para obtener el récord, que estarán cerca de los 390w por la hora de esfuerzo.

Según Sanders, tan solo ha tenido problemas en el momento de acoplarse, ya que parece que por culpa de su largo torso, la distancia entre la punta del sillín y los ‘apoyacodos’, parece ser corta. Dicho asunto podría tener fácil solución en el ámbito del trideporte, pero cuando las estrictas normas UCI entran en juego, la biomecánica debe de adaptarse a las normativas.

Un dato curioso es que el ticket para las dos horas en las que Lionel alquiló el velódromo, ascendió a 500 dólares.

 

Comentarios

comentarios