photo by Darren Wheeler (www.thatcameraman.com)
El francés relata que sufrió problemas de riego sanguíneo en la pierna izquierda durante la bicicleta y que estuvo cerca de retirarse en Hawi. Consiguió llegar segundo a la T2, pero no pudo continuar el maratón y plantea operarse al regresar a Francia.
Sam Laidlow terminó su Mundial IRONMAN de Kona con un DNF y una explicación que permite entender lo que estaba ocurriendo detrás de su rendimiento. Aunque llegó a la segunda transición en posición de disputar la carrera, llevaba buena parte del segmento ciclista luchando contra un problema de circulación en la pierna izquierda.
«He estado luchando por no rendirme en todo el trayecto», reconoce en la entrevista posterior a su retirada, difundida en español por OnTrack.
Laidlow explica que tuvo que apoyarse mucho más en la pierna derecha y levantarse del sillín para intentar aliviar el problema. Su objetivo era completar la bicicleta y comprobar si podía correr, como había conseguido hacer en otras carreras. Esta vez, esa posibilidad desapareció al empezar el maratón.
El francés matiza la impresión de que había recuperado sus buenas sensaciones durante el recorrido. Según cuenta, los primeros diez minutos fueron aceptables, pero después notó que la sangre no llegaba correctamente a su pierna.
A partir de ahí tuvo que pedalear por debajo de la potencia que buscaba y alternar su posición sobre la bicicleta para tratar de seguir avanzando. Llegó a plantearse seriamente la retirada en Hawi.
Continuó porque sabía que podía recuperar tiempo en las secciones más rápidas gracias a su aerodinámica. Eso le permitió mantenerse en la pelea y alcanzar la T2 en segunda posición, un resultado parcial que incluso a él le sorprendió.
Pero su valoración es clara: «No significa nada si no puedes correr».
Laidlow conocía el problema y había logrado gestionarlo en otras competiciones. En ocasiones anteriores, superar el segmento ciclista le había permitido afrontar después la carrera a pie.
Por eso siguió intentándolo. Sin embargo, considera que en Kona llevó demasiado lejos el esfuerzo de aguantar el dolor sobre la bicicleta.
«Al empezar a correr, tenía la pierna entumecida», explica.
Trató de encontrar una solución: aflojó la zapatilla y se quitó el calcetín, buscando que la sangre volviera a circular. Ninguna de esas medidas le permitió continuar como necesitaba.
El abandono llegó en los primeros kilómetros del maratón. Según la información publicada por TRI247, apenas había recorrido unos cinco kilómetros cuando tuvo que detener definitivamente su carrera. tri247.com
En sus declaraciones, Laidlow identifica la dolencia como una endofibrosis de la arteria ilíaca y señala que llevaba tiempo siendo consciente de que podía necesitar una intervención.
Ahora plantea regresar a Francia y operarse lo antes posible. No concreta una fecha ni un calendario de recuperación.
Su relato explica cómo un triatleta puede llegar segundo a la transición mientras está mucho más cerca de abandonar de lo que sugiere la clasificación. Laidlow seguía entre los primeros, pero estaba compensando las dificultades de una pierna con la otra y esperando una mejoría que no llegó.
Kona termina para él con una retirada y con la necesidad de abordar ese problema. Antes de pensar en la siguiente carrera, su prioridad pasa por recuperar la capacidad de competir sin esa limitación.
Fuente: entrevista posterior al abandono, difundida con doblaje al español por OnTrack. Datos del abandono contrastados con TRI247.
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