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El canadiense ha pasado a ser candidato directo a la victoria, dada la baja de Frodo y Lange, con entrenamientos a la altura de su motor

Sí. Diría que estoy en el mejor momento físico de mi carrera. El de CANYON hablaba así de claro en su último vídeo, dónde se enfrentaba a otra maratoniana sesión de cara a St George.

Y es que Sanders confiesa que junto a su nuevo entrenador Mikal Iden, han sido más específicos que nunca. No sólo a nivel de entrenamiento, dónde el trabajo de volumen, base y umbrales ha primado sobre el anaeróbico. Su principal foco de trabajo ha ido en términos de nutrición –el principal fallo que lo ha dejado KO en años anteriores– e hidratación. Entender cuál es su rutina ideal de absorción de carbohidratos, así como la reposición de sodio y electrolitos.

“Vivo en la misma altitud, entreno en las mismas condiciones y jamás había preparado una prueba de esta manera”. Todo ello, durante un entrenamiento de 5h de bici seguido de una transición corta, después de que el día anterior sumase 40km a pie repartidos en dos sesiones. Su semana de más entrenamiento después de una carrera, algo que sorprende en un hombre acostumbrado a reventar el índice de TSS de Training Peaks (si es que alguna vez usó realmente la plataforma).

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El escenario de la sesión, el mítico Mount Lemmon, dónde se picó con Sam Long y todo el pro peloton americano, con repeticiones por encima del umbral aeróbico. En total, 2h30′ entre 290 y 310 vatios… Que es lo que estima sacar en el Mundial para correr al nivel que está demostrando y que plasmó en el 70.3 Oceanside, dónde hizo la mejor carrera a pie de su vida.

Como dato extra, Sanders sigue usando la CANYON del Movistar de la que ya hablamos.

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