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Luarca admite que tomó la decisión equivocada aceptando el slot para Kona durante el mundial de St. George y ahora ha decido renunciar a el.

Cada día es más habitual leer como el mundial de Kona ha perdido su esencia, o que el trato que reciben los participantes de pruebas IRONMAN, es cada vez más frío. A pesar de ello, la gran franquicia del triatlón no parece que vaya a cambiar nada. Los triatletas seguimos pagando, las inscripciones se siguen agotando, y ellos siguen ganando. El business.

Por su faceta como triatleta, entrenador y geek del triatlón, Jaime Menéndez de Luarca es un referente a nivel nacional de este deporte. El pasado mes de mayo, Luarca participó en el Campeonato del Mundo de IRONMAN celebrado en St. George, donde consiguió uno de los slots para el próximo mundial. A pesar de haberlo aceptado, por varios motivos expuestos en sus RRSS -con los que estamos muy de acuerdo-, ha decidido renunciar al “gran sueño” de todo triatleta.

Perdida de esencia

Jaime ya lleva 6 mundiales en Kona a sus espaldas y ha podido la evolución: “El Ironman que me apasionaba era una prueba de 1500 deportistas en las que tomábamos la salida todos al tiempo. Lograr la clasificación me llevo 6 años de estrellarme”. Esta edición, por primera vez, habrá dos carreras -una el jueves y otra el sábado-, con casi 5.000 inscritos y la salida será rolling start. Además, estamos viendo como los slots se los lleva “cualquiera”. Gente acabando el 40, 50 o incluso 60, de su GGEE, esta recibiendo una plaza.

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“Mal trato”

Referente a lo que hemos empezado comentando, “cuando una organización pasa a tratarme como mero cliente, espero que mi trato como cliente sea el propio de una empresa que valora la experiencia y el trato; el trato de WTC es “si no te gusta, has firmado esto, y por cada uno como tú tenemos 3 que sí les compensa”. Luarca no descarta volver a participar en pruebas WTC, pero solo en aquellas en las que la prueba en su misma supere la experiencia de cliente. Lanzarote, Gales o Vitoria como ejemplo.

Masificación

La masificación de inscritos se traslada a los precios de la isla. Me es difícil asumir ese esfuerzo económico en estos momentos de incertidumbre”, comenta Jaime. Y es que en Kona, una isla de apenas 22.000 habitantes, recibir a 5000 triatletas con sus correspondientes acompañantes, hace que se desborde, tanto la isla como los precios.

Bicicletas perdidas

Lo ocurrido con Flora Duffy y otros cientos de triatletas -Jaime Incluido- con sus bicicletas, ha hecho más improbable aun su participación este año en Kona. “Los aeropuertos están colapsados y el ambiente ha tornado en sumamente incómodo, con mucha incertidumbre en escalas, perdida de conexiones y extravío de equipaje.”

Exigencia mental

Por último, la preparación de un IM es muy exigente, más aún en lo mental que en lo físico. Luarca ya participó este año en St. George y no se ve saltándose su norma de “un año, un Ironman”, aunque el segundo sea Kona.

Es una pena ver la trayectoria que está llevando IRONMAN con Kona. Cada vez estamos más cerca de una sede rotatoria o que Challenge coja las riendas.

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