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Completa pruebas Ironman como el que salta a la comba. De realizar tres o cuatro al año ha pasado a completar 13 o 14, llegando a acumular tres o cuatro el mismo mes. Es la adicción Ironman llevada al extremo. Sin duda, la historia de Luis Álvarez merece ser contada aunque, a su vez, tendría que ir acompañada de una frase al estilo: “No lo prueben en sus casas”.  Porque el principal logro de este mexicano está al alcance de muy pocos: más de un centenar de triatlones Ironman finalizados, lo que incluye haber completado todos los Ironman que existen alrededor del mundo: Barcelona, Arizona, Melbourne, Japón, Sudáfrica y un largo etcétera.

“Para hacer todo esto no hay que tener ninguna cualidad física, solamente determinación y pasión”. Esta es la receta de Álvarez que, aunque no lo parezca, afronta cada Ironman con la máxima ilusión y respeto posibles. Un ritmo de vértigo que le ha permitido situarse como el segundo hombre con más Ironman disputados de la historia de la franquicia. Superados los 100, persigue al estadounidense John Wragg, líder con cerca de 170 triatlones Ironman completados.

Triatlón y mucho más

Un récord que se vio amenazado seriamente a principios del año 2013, cuando sufrió una fractura de disco en la espalda durante un viaje de negocios en Alemania. Su diagnóstico era simple: no podría hacer ninguna carrera en dos años. Eso es lo que reflejaban los médicos, pero su perseverancia e hiperactividad le decían algo distinto. Dos meses después se convertía en finisher del Ironman Frankfurt. Pero hay más: días antes de la cita alemana consiguió alcanzar la cima del Mont Blanc (4.810m), el techo de los Alpes.

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Porque no solo el triatlón es el único deporte que practica Luis Álvarez. Además de bici de montaña y escalada, el alpinismo es su otra gran pasión. Su objetivo es uno: completar el Grand Slam, es decir, escalar los picos más altos de cada continente. Y curiosamente, lo hace compaginándolo con el triatlón, todo en la misma semana. Además de la experiencia del Mont Blanc, Álvarez disputó el Ironman Sudáfrica tras escalar el Kilimanjaro (Tanzania) y el Ironman UK tras subir el Elbrus (Rusia). Todo un reto físico y mental.

Pero no solo de triatlón vive el mexicano. CEO de una empresa que es número uno del mundo en la fabricación de tanques de combustible, si pudiese Álvarez pediría que los días tuvieran más de 24 horas. “Trabajo más de 50 horas a la semana en la oficina, y a parte hay el entrenamiento. Sin duda, hay que ser inteligente en el uso del tiempo. Me levanto a las 4 de la madrugada; desayuno, como y ceno en mi escritorio y me muevo en motocicleta para no perder tiempo en el tráfico” explica. Al contrario de lo que se podría pensar, entrena poco para afrontar sus retos pero los entrenamientos son “de calidad y no de cantidad”.

Cinco kilómetros como detonante

Luis Álvarez empezó a fumar a los 12 años y con 24 pesaba cerca de 94 kilos. Una vida sedentaria que dio un giro de 180º a causa de una frustración. La que sintió cuando, en una clase universitaria, fue el único de 36 alumnos que no completó el examen físico, basado en caminar cinco kilómetros en una pista de atletismo. A partir de ese momento, 10km, 21, 42… y larga distancia.

En 1991 (29 años) se convirtió por primera vez en hombre de hierro en el mejor escenario posible: Kona. Y le gustó tanto la prueba hawaiana que ha vuelto más de una docena de veces. Precisamente, su Ironman nº 100 fue en Kona y lo hizo acompañado de su hijo José Manuel, que con 18 años debutaba en la distancia.

Un fin de semana de récord

Por si todo esto fuera poco, Luis Álvarez posee otro récord más, también de otra galaxia. El año pasado, el mexicano y su compañero Jeff Jonas finalizaron dos Ironman en dos días, en un fin de semana. Y para redondear, en dos continentes distintos. El sábado participaron en el Thomas Cook Ironman Mallorca y el domingo, en el Little Debbie Ironman Chattanooga. Tras terminar la prueba española por la noche, volaron en un jet alquilado hasta la ciudad americana (en el estado de Tennessee). Ya el domingo, ambos terminaron el Ironman Chattanooga y, por lo tanto, el increíble reto, en poco más de 15 horas.

Con tantos Ironman en el calendario por hacer, Álvarez no los puede afrontar al máximo. Pero tampoco es su objetivo: “Voy a participar, no a competir”. Un ejemplo es lo que pasó en el Ironman Japón: ““Durante la prueba hacía mucho frío así que pasé por mi hotel a cambiarme la ropa y de paso me di un buen baño”. También con tantas horas de competición y entrenos, es inevitable sufrir lesiones: “He tenido todas las lesiones del mundo: condromalacia, fascitis plantar, bursitis, tendinitis, lesiones de rodilla, hombro etc. Lo peor fue la operación de la rodilla, que me dejó dos años sin poder correr, pero aún así hacía maratones y Ironman caminando”.

La de Luis Álvarez es una historia única, tanto en el mundo como en la propia franquicia estadounidense. Y el mexicano quiere seguir escribiendo más páginas de éxito. Entre sus próximos objetivos, ser el triatleta más longevo de la historia en completar un Ironman, récord que posee Lew Hollander con 84 años. ¿Quién se atreve a apostar que no lo conseguirá?

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