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Hay veces que el deporte puede cambiar la vida de una persona. Cambiarla por completo. Un caso evidente es el de María Jesús Navarro, madre, coach y entrenadora nutricional. Una mujer muy ocupada a la que el deporte le ha servido como vía de escape. Conocida por sus amigos como Maje, esta mujer vive luchando, entrenando y soñando con hacer algún día un Ironman.

navarroLa historia de María Jesús empieza con 20 años, cuando le diagnostican una enfermedad llamada Artritis reumatoide, que tenía que dejarla en una silla de ruedas. “Se van deformando los huesos, la musculatura, los ligamentos. Durante las inflamaciones me provoca inmovilidad. Es muy doloroso y por si fuera poco, sin cura y degenerativa”. De esta forma tan rotunda describía Maje su enfermedad en una entrevista en el diario ABC. Ella conoció lo que era el dolor, lo que era estar postrada en la cama y depender de alguien. Ahora, lo que aprecia más es lo maravilloso que es poder correr y andar.

Fue su fisioterapeuta quien le hizo ver la luz al final del túnel. Le dijo que mientras él estuviera vivo no dejaría que se quedara en una silla de ruedas ni postrada en una cama. Y así fue, y como lo hizo. La suma del tratamiento de Javier, su fisio; un cambio en su nutrición; y, sobre todo, el tesón, la voluntad, la ilusión  y la cabezonería de Maje por volver a correr hicieron que María Jesús fuera finisher de 16 maratones y numerosas ultratrails.

Ahora María Jesús quiere dar el salto al triatlón, y encima de larga distancia. El Iberman de Huelva es su reto, y este mes de octubre su fecha.  Por razones de salud tuvo que renunciar a hacer el Ironman de Lanzarote, pero ahora mira con más ganas el Iberman. La protagonista afirma que va muy feliz y con mucha ilusión y confianza: “Espero llegar con una gran sonrisa y diciéndome que me ha costado llegar, pero que ha merecido la pena”.

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Sus días son complicados por su latente enfermedad pero cada mañana se puede levantar de la cama. Se toma su desayuno, revisa su agenda y sus hábitos nutricionales, lleva a su hijo al colegio, va a entrenar y a trabajar, recoge a su hijo, juega con él, hace los deberes y, si le da tiempo, dobla el entrenamiento. Un no parar.

“El deporte me da VIDA, me siento viva, feliz, tranquila. Sé que cuando hago deporte todo va bien, y eso me aporta tranquilidad, estabilidad, normas, pero sobre todo: VIDA” afirmaba Maje en una entrevista en la revista Equilibra.

María Jesús demuestra que ante la adversidad, con mucha paciencia, constancia, espíritu de supervivencia  y exprimiendo cada segundo se puede llegar a cualquier objetivo. La animamos a que siga entrenando y que debute en el Iberman y cumpla su reto. Desde Triatletas en Red la seguiremos y animaremos. El deporte y las personas que tiene a su alrededor le han salvado la vida. Y ahora el triatlón será la guinda del pastel. ¡Mucha fuerza Maria Jesús!

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