Thomas Holmesland experimentó en plena consecución de su mejor marca personal de 10km, cómo las cámaras de aire de esta zapatilla de 300€, pinchaban hasta perder su propiedad de rebote

Nadie se esperaba que llegase el momento en que los runners tendríamos que sufrir de pinchazos mientras corremos sobre el asfalto.

Explicamos el caso clínico de Thomas Holmesland, un entrenador personal de Noruega, que hace unos días se enfrentó a su reto personal de intentar bajar su marca de 50 minutos en 10k, con la ayuda de las zapatillas milagrosas que llevan batiendo todos los récords desde su nacimiento hace ya más de 3 años.

Además, Holmesland llevaría en una de las zapatillas un medidor de potencia, para medir y analizar su esfuerzo, para compartirlo con sus compañeros.

Para su sorpresa, las cámaras de aire que reposan en la zona dónde apoya el metatarso ‘reventaron’ en medio de la competición. Los pods de Zoom Air fueron una de las principales novedades de esta última actualización de la zapatilla más famosa de la marca de Oregon, que ha conseguido llevarse de calle, el pastel de las voladoras. Todo ello, gracias a la perfecta campaña de marketing que ha envuelto estos modelos.

La potencia arrojada por el corredor fue de 412 W de media. Sin embargo, debemos de considerar que Thomas es una persona con un cuerpo que debe estar por encima de los 80kg, dado que su constitución es fuerte.

Aún así, es difícil de entender cómo unas zapatillas que pueden llegar a recibir deformaciones mucho más pronunciadas en algunos entrenamientos de los mejores fondistas del mundo -cuando estos realizan series a tope de velocidad- se ‘rompen’ en un test sobre asfalto.

El KO técnico de los pods de Zoom Air

El mismo Thomas reconocía en los comentarios de su publicación en Facebook, que prefería las Next% antes que las Alphafly… Sobre una experiencia similar nos hablaba Gustavo Rodríguez en su crítica al último modelo de la era carbono.

Click aquí para ver su actividad de Strava completa.

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