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DANI CALVO – “Subir al cielo, ver el infierno para finalmente llegar al paraíso”. Esta frase es un buen resumen de lo que deben sentir muchos Finishers de este Ultra Trail, pues su gran desnivel así como la cantidad de km hacen que cuando la terminas sientas una satisfacción inexplicable.

Sinceramente esta carrera no tiene nada que envidiar al famoso Ultra Trail del Montblanc (UTMB), ya que según muchos participantes que han realizado ambas carreras, piensan que la de Andorra es una de las carreras más duras de Europa donde solamente un 45% de los participantes que toman la salida logran cruzar la meta de llegada.

Era la segunda vez que participaba en esta carrera, lo había hecho el año pasado tardando casi 36h en completar los 112km y los 9700 metros de desnivel positivo del recorrido original, sin duda lo más duro que he hecho nunca. Al acabar dije que no la volvería a hacer más, pero como veis y por culpa de un arrebato después de una frustración en otra carrera prometí a un compañero que la volvería a correr.

Este año tenía dudas, para ser sincero no me apetecía volver a sufrir tanto, sobretodo lo que no me apetecía era repetir esa maldita segunda noche donde en las bajadas se me cerraban los ojos. Unas semanas antes y viendo que este año había hecho frío y había nevado mucho, me imaginé que en las montañas habría mucha nieve, cosa que haría aún más difícil la travesía, sobretodo en los puntos más altos. Desde la organización eran reticentes a cambiar el recorrido, por lo que mis nervios iban en aumento. Yo solamente pensaba en que si el año pasado tardé tantas horas en acabarla, este año con la nieve dificultando cada uno de nuestros pasos, (por si no fuera ya difícil de por sí avanzar en subidas de más del 30%) sería una locura. Al final, y debido a una última nevada dos semanas antes, la organización se vió obligada a cambiar el recorrido. Ya no subíamos el Comapedrosa (punto más alto de Andorra a casi 3000 metros), así la carrera se realizaría en cotas más bajas. En lugar de ir casi todo el rato por encima de los 2500m, iríamos entre los 2000 y 2500 metros, altura igualmente nada despreciable. Al final y según la organización, la carrera se quedaba en 110 km y 7200m de desnivel positivo, que aunque seguía siendo una carrera durísima y con mucho desnivel, el hecho de hacer 2500 metros menos podía suponer un ahorro de tiempo muy importante. En ese momento me quedé más tranquilo, ya que haciendo mis cálculos vi posible acabar la carrera en unas 24h, evitando así la tan temida segunda noche

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En el briefing, antes de salir, nos explicaron una pequeña modificación del recorrido: Evitaríamos subir al “Bony de la Pica” que a causa de una tormenta de última hora quedó en muy mal estado. A cambio de subir, nos añadirían 7 km extra de bajada hacia la “Margineda”, primera base de vida, con lo que el recorrido quedaría compensado en 117 km y unos 6800 metros de desnivel. Parecía un cambio razonable pero como comenté con un compañero el año pasado, “Andorra es Andorra y en este país, cuando parece que estás a punto de terminar algo, siempre queda algo más” . Sensación que se nos repetía una y otra vez a lo largo de la carrera. El caso es que no solo hubo esta modificación: en el tramo que iba desde el “Refugi de l’Illa” hasta “Bordes d’Envalira”, que ya de por sí era bastante largo (unos 20km), añadieron dos subidas infernales de unos 600m de desnivel sin previo aviso alguno y 3 km más de distancia. Creo que es ese fue el único error que cometió la organización, pues este añadido sorpresa precisamente al final de los dos avituallamientos, se produjo justamente en el punto donde las fuerzas empezaban a fallar debido al cansancio acumulado durante ya casi 20 horas que llevábamos corriendo y más aún creyendo que solo quedaba bajada. Encontrarte con estas dos “paredes” mermó bastante los ànimos de muchos de los participantes.

Una vez superados estos tramos llegamos a “Bordes d’Envalira”, más pronto que el año anterior pero más tarde de lo esperado, habiendo hecho unos 10km más que en el recorrido original. Esto daba a entender que no llegaríamos en 24h, aunque pensábamos que llegaríamos a primera hora de la madrugada, pero como ya he dicho antes “Andorra es Andorra y no es oro todo lo que reluce”. Lo que tenían que ser unos 12km bastante llanos, se convirtieron en 15km de sube y baja llenos de barro con lo que el ritmo fue bastante lento. Llegamos al refugio de “Arminia” bastante tarde y aún nos quedaba una subida muy fuerte. Ya habíamos asumido que la cosa se alargaría más de lo previsto, pero por suerte ya estábamos metidos en el meollo de la segunda noche y sinceramente ya nos daba igual si eran 2, 3 o 4 horas más andando. En este punto sí que el sueño apareció con fuerza. Eran las 3 de la madrugada y ya teníamos ganas de acabar. Particularmente, tenía los pies llenos de ampollas desde hacía horas, ya que durante todo el recorrido tuve los pies y los zapatos mojados debido a los ríos de agua que bajaban por culpa del deshielo.  Cuando me descalcé en uno de los avituallamientos para tratar las ampollas, vi que mis pies estaban como hervidos! Fue una cosa bastante desagradable de ver. Pensé que lo más conveniente sería concentrarse en pisar de la mejor manera posible las piedras y rocas e intentar ir por la hierba siempre que se pudiera. El objetivo era aguantar con el menor dolor posible.

Finalmente llegamos mis dos compañeros y yo a la meta a las 5:30 de la madrugada, o sea que hicimos la segunda noche. Curiosamente y supongo que debido a la experiencia acumulada después de unos años y al haberla hecho el año anterior, la carrera se me hizo menos dura de lo esperado. Supongo que el hecho de pensar que no iba a tardar tanto desde el principio, me ayudó a que estuviera relajado al inicio y una vez empezada la carrera ya me daba igual 8 que 80. Acabamos la Ultra Mític en 31h 37 minutos y recorrimos 124 km con 7700m de desnivel positivo (menuda compensación, jeje)

Hablando de la organización, decir que es una de las mejores que he encontrado. Se han preocupado en todo momento, así como semanas antes, en estudiar bien los recorridos, ofreciendo avituallamientos muy completos y mejorados en comparación a los del año anterior. Los voluntarios estuvieron de diez, ayudando y sirviendo con mucha amabilidad y animando en todo momento (mención especial para los de “Arminia”). El marcaje del camino fue excelente, sin casi opción a perderse. Por poner alguna pega: la “compensación” la cual no estaba reflejada en el perfil antes de “Bordes d’Envalira”.

El material obligatorio este año se vió aumentado debido a las condiciones de nieve, aunque en una mochila normal podía caber todo. Lo que sí que recomendaría encarecidamente a los que tengan pensado hacerla sería el uso de bastones de trail ya que ayudan muchísimo en las subidas con fuerte desnivel, las cuales son constantes. Personalmente decir que realicé todo el recorrido con calzado minimalista y no tuve ningún problema. Es más, noté que mis piernas se fatigaban menos que de costumbre y que además tenía más equilibrio a la hora de bajar y pisar mal las piedras.

En resumen: una carrera fantàstica, llena de subidas infernales, bajadas de vértigo, trialeras larguísimas, grandes vistas tanto de noche bajo la luna llena como de día, pasos sobre roca, tierra, agua, barro, hierba, nieve, etc. Una organización “casi” perfecta y sufrimiento, mucho sufrimiento! Apetece, no?

Ademàs de la Ultra Mític para los más “locos” había la opción de una carrera mayor: La Ronda dels Cims de 170km, y luego dos opciones más asequibles para empezar a iniciarse en Trails de Alta montaña: la Celestrail de 86km y la Trail de 35km.

Sin duda una carrera muy exigente que requiere bastante preparación tanto física como mental, que no deja indiferente a nadie y la que recomiendo hacer alguna vez en la vida. Y si es en compañía mucho mejor!

Este año he vuelto a decir que no repetiré, pero quien sabe si me vuelve a coger otro ataque de locura y me da por apuntarme de nuevo para 2014!!

@danics81

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