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Tanto el italiano como Evenepoel siguieron una estrategia de bloque de aire por parte del equipo, llenando el techo del coche de equipo lleno de bicis de repuesto, sin intenciones de darles ningún uso

Que Fliippo Ganna se lleve una contrarreloj no es para nada novedad. Lo que sí sorprende es cómo pueden llegar a hilar de fino los equipos World Tour para tratar de limar una centésima del crono.

Si bien los efectos del drafting de un vehículo encabezando un pelotón o un sólo individuo son ampliamente conocidos, el impacto de un vehículo detrás de un ciclista no se ha estudiado tanto hasta el momento.

Sin embargo, el primer estudio realizado sobre el tema sugiere que un vehículo perseguidor puede reducir considerablemente la resistencia al aire, lo que podría ser una ayuda extra en una prueba dónde se tocan velocidades cercanas a los 60 km/h. Y todo ello se acentúa cuando mayor es el volumen y área frontal del vehículo. Ah, y no es ilegal.

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Para ser justos con Ganna y su equipo Ineos Grenadiers, no fueron los únicos en aplicar esto. Lefevre, director del equipo Quick-Step Alpha Vinyl de Remco Evenepoel también aplicó esta misma técnica con el belga, y curiosamente, se llevó la segunda plaza del podio. Eso sí, perdiendo 11 segundos en una crono de 13,9 km.

Tadej Pogačar fue tercero en la prueba, perdiendo 18 segundos. El coche de su equipo tan solo tenía una bici de repuesto, obviamente una cabra, en caso de pinchazo o accidente. Sin embargo, esto puede ser un truco sólo apto para los mejores, que estén además en un momento de forma en el que esta estrategia sea rentable. En la otra cara de la moneda, el coche del equipo BikeExchange-Jayco seguía al campeón italiano de crono, Matteo Sobrero, también notablemente repleto de bicicletas: fue décimo y se dejó 39 segundos.

El ingeniero holandés Bert Blocken, experto en aerodinámica aplicada al ciclismo, señaló a un medio especializado que sólo tenía una única investigación con conocimiento sobre el impacto de los vehículos que perseguían a un ciclista. La realizó él mismo en un túnel de viento, y apuesta por unas ganancias más que notables. El resumen es que ‘cuánto mayor y más cerca, más rápido irá el ciclista’.

“La reducción de la resistencia para el ciclista oscila entre el 3,7 % y el 1,4 % hasta el 0,2 % para distancias de separación realistas de 3, 5 y 10 m, respectivamente”, concluyó ese estudio.

“Para una contrarreloj individual típica de 50 km, la reducción potencial del tiempo mediante la explotación de este efecto (por ejemplo, si un coche sigue al ciclista en esta corta distancia frente a ningún coche detrás) es de 62’4 segundos, 24’1 segundos y 3’9 segundos, respectivamente. Diferencias más que suculentas para pruebas que separan a los ciclistas por muy pocos segundos.

“Por lo tanto, se recomienda que la UCI no solo eleve su distancia de separación mínima actual de 10m hasta, al menos, 30 m, sino que además exija su cumplimiento si no quiere que hayan más disputas entre equipos por este tipo de asuntos.”

Algunos corredores como Alex Dowsett, también especialista contra el crono, han criticado la posible ética y legalidad del movimiento por parte del INEOS. Un equipo que siempre ha confiado en las ‘ganancias marginales’ para asegurarse un segundo menos en carrera

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