Inés pasó de ser una de las mejores triatletas de nuestro país a irse a Australia a hacer un reset con su vida. Un año después, se sincera en su canal de YouTube

inverse winter

Los triatletas de alto rendimiento son vistos como una figura infranqueable, capaces de todo y colosales en sus largas jornadas de trabajo, que duran las 24 horas del día, puesto que ser deportista profesional, es un trabajo en el que uno no ficha a su salida. Una vez te subes al carro, se supone su cien por cien.

Aún más si cabe, luchar por estar en la élite supone un equilibrio de todos los factores que envuelven al deportista. Un entorno favorable y enfocado a la consecución de los objetivos del triatleta son un factor clave para conseguir resultados.

Familia, amistades, estudios o trabajo (si se da el caso), la mentalidad y hasta el propio ocio deben orbitar alrededor de ese camino que el atleta va labrando.

Este año sin ir más lejos, hemos visto como un problema físico ha privado de los puestos de honor a Mario Mola en tres Series Mundiales, algo impensable para alguien de su calibre, y aunque sólo fuese unas sobrecargas musculares, estas pueden desestabilizar de tal manera el rendimiento, que se acciona una serie de situaciones que muchas veces pueden obnubilar la mente de los mejores del mundo.


La historia de Inés, una carrera de 17000 kilómetros hacia una nueva vida

Algo así le sucedió a Inés Santiago, que después de un año de desconexión, ha reunido las fuerzas para explicar a sus seguidores el porqué de su marcha del triatlón de alto nivel.

Inés quemó etapas rápidamente hasta debutar en las Series Mundiales con solo 18 años, momento en el que ya atesoraba buenos resultados tanto a nivel nacional como internacional, en las categorías inferiores.

Eso hizo que en un punto de su carrera deportiva, su mente dijese basta. Aún teniendo todas las facilidades a su disposición para seguir escalando en su camino para ser una de las mejores del mundo, se dio cuenta de que algo fallaba.

Santiago tiene muy claro que uno tiene que disfrutar de lo que hace, y en el momento en qué dudó de si el triatlón realmente era lo que le llenaba, supo que tenía una decisión muy importante que tomar, ya que las inseguridades aguardaban en su voluntad.

Transcurrió más de un año en el que Inés tuvo que asumir que todo lo que ella esperaba de si misma no era lo que realmente deseaba, sino que quería vivir una vida normal.

En el vídeo, narra su paso por centros de alto rendimiento, donde muchas veces el deportista tiene que soportar mucha presión y donde se enfocan en una metodología que no siempre es la óptima para los deportistas, aunque los profesionales que trabajan en ellos sean de lo mejorcito del país.

La obsesión por el peso trajo muchos dolores de cabeza y estrés para Inés, ya que el término ”estar fina” era un recurrente en los centros, pero como cualquier factor del rendimiento, debe ser supervisado, y al no tener esa ayuda, la triatleta de Ferrol arrastró problemas físicos durante más de un año.

La reflexión sincera de Inés nos puede ayudar a todos a entender el deporte de élite desde dentro, la mente del deportista, y que acarrea tomar la decisión de ser profesional del deporte.

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