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Con la primavera llegan los primeros triatlones en casa. La espera, como cada año, se ha hecho larga pero a partir de esta semana arrancan un sinfín de triatlones, que saciarán nuestras ansias de competición triatléticas hasta finales de octubre… ¡casi nada!

La primera competición del año tiene su importancia. A pesar que raramente es el objetivo del año, aquel por el que entrenamos duro y hacemos grandes sacrificios, bien es cierto que un buen o mal resultado puede encaminar nuestra trayectoria hacia el gran día.

Llevamos meses sin competir en el multideporte por excelencia y eso se nota.  Seguro que ha caído algún duatlón o carrera a pie como preparación pero en general, pocos o muy pocos hemos competido en el medio acuático y mucho menos, en aguas abiertas.

Personalmente no suelo nadar bien en mis primeras competiciones… sin duda alguna la falta de sensaciones es un factor clave para mí. Una manera de minimizar dicha situación puede ser nadando ya en el mar o al menos enfundarnos el neopreno varias veces antes de la primera carrera.

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Es importante tomarse esta primera carrera como una toma de contacto y no exigirse demasiado. Si sale una buena carrera, la inyección de  moral será muy útil para seguir trabajando con solidez pero quedar con mal sabor de boca puede dinamitar nuestra incertidumbre con el trabajo hecho hasta la fecha. La mente es un elemento poderosísimo y muy importante en esfuerzos de resistencia por lo que tenerla contenta y saber dominarla es una ayuda muy preciada con la que merece la pena contar.

Si has entrenado bien y te notas con fuerzas, no te preocupes demasiado,  la carrera saldrá bien. En triatlón como en la vida, no hay secretos. Si por el contrario llegas corto de forma es más importante si cabe ser precavido y enfocar la carrera como un entreno más. Repito, la temporada es muy larga y por suerte hay tiempo de sobras para revertir la situación.

Una buena idea es arrancar con distancias más asequibles. A pesar que como más corta sea la distancia hay que ir más rápido si se quiere hacer bien, a estas alturas la mayoría andamos cortos de volúmenes. Volver a familiarizarse con el ambiente competitivo y las exigencias fisiológicas que nos propinan las transiciones es sin duda el objetivo a buscar a pesar que uno no sea todo lo competitivo que querría. No hace falta decir que el disfrute debe de ser en todo momento el “modus operandi” de la carrera. Si no estás a gusto, baja un punto, si puedes forzar, hazlo con cabeza, pero siempre con una sonrisa en tu rostro… los días de luchar a cara de perro llegarán, no te quepa la menor duda, así que aprovecha la ocasión y resérvate para las grandes citas.

Recordad que hacer un buen calentamiento y empezar la carrera de menos a más (no nos estamos jugando nada) es en la mayoría de las ocasiones sinónimo de éxito. Como decía antes, la mente es muy poderosa y llegar a meta “crecido de sensaciones” y fuerte te hará sacar conclusiones mucho más positivas.

Esto ya no para,  en un mes ya tendremos todos los automatismos de carrera interiorizados pero es probable que en el debut de temporada nuestra memoria de ejecución nos juegue alguna mala pasada… ¡no se lo tengáis en cuenta!

Me despido deseando que todos tengáis un arranque de temporada esperanzador y que os mantenga firmes en el camino que habéis escogido para llegar al día D en óptimas condiciones.

¡Qué la fuerza os acompañe!

Foto: Triatlón de Santander

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