Como Age Grouper, sabemos perfectamente cómo es tu día a día: madrugones para encajar las series de carrera a pie antes de ir a la oficina, robarle horas al sueño, y exprimir los vatios en el rodillo mientras el resto del mundo descansa. Le exigimos a nuestro cuerpo un rendimiento de atletas de élite, pero a menudo olvidamos que nuestra fisiología es la de un adulto trabajador con estrés, cargas familiares y poco tiempo para recuperar.
Antes de preocuparte por si tu neopreno te asfixia en el agua o de los calentones por aguantar el drafting en el grupo de cabeza, hay un paso innegociable que todo triatleta debería dar al inicio de la pretemporada: someterse a una prueba de esfuerzo médica y deportiva.
El principal motivo para someterte a una prueba de esfuerzo no es mejorar tus tiempos, es asegurarte de que vuelves a casa sano y salvo después de cada tirada larga.
A partir de los 35 años, el riesgo cardiovascular en deportes de resistencia aumenta. Una prueba de esfuerzo con electrocardiograma (y preferiblemente con ecocardiograma previo) permite a los cardiólogos deportivos detectar anomalías, arritmias o patologías silenciosas que no dan la cara en reposo, pero que pueden ser letales cuando llevas las pulsaciones al máximo en medio de una subida.
Una vez descartado cualquier riesgo de salud, la prueba de esfuerzo se convierte en tu mejor herramienta de entrenamiento. Si la realizas con análisis de gases (ergoespirometría) y medición de lactato, obtendrás una radiografía exacta de tu motor:
Umbrales reales: Sabrás exactamente dónde están tu umbral aeróbico (VT1) y anaeróbico (VT2). Se acabó calcular tus zonas de entrenamiento con fórmulas genéricas de internet que no se adaptan a ti.
Consumo Máximo de Oxígeno (VO2 Max): Conocerás tu cilindrada máxima real.
Zonas de pulso y ritmo: Podrás configurar tu reloj GPS y tu ciclocomputador con tus zonas de frecuencia cardíaca exactas para asegurar que asimilas el volumen y no te pasas de rosca en los días suaves.
En Triatletas en Red predicamos con el ejemplo. Para preparar nuestros próximos objetivos, parte del equipo de redacción acudió a Ergodinámica para realizar nuestras pruebas de esfuerzo.
Elegimos Ergodinámica por su enfoque integral y su experiencia contrastada con deportistas de resistencia. El protocolo en tapiz rodante (aunque también puedes pedirlo en cicloergómetro para clavar tus zonas de bici) incluyó monitorización cardíaca continua, análisis de gases máscara en boca y extracción de lactato.
El trato del equipo médico fue excepcional, explicándonos de tú a tú qué estaba pasando en nuestro cuerpo en cada tramo de la rampa de intensidad. Salimos de allí con la tranquilidad de estar “sanos como manzanas” y con un informe detalladísimo que le hemos pasado a nuestro entrenador para ajustar la planificación al milímetro. Si vas a invertir en unas ruedas de perfil o en un casco aero, te aseguramos que el dinero invertido en Ergodinámica te va a dar muchos más frutos a largo plazo.
El momento ideal es al principio de tu macrociclo de entrenamiento, durante la fase de base. De este modo, aseguras que estás en condiciones óptimas para soportar la carga de trabajo que se avecina y configuras tus zonas correctamente desde el kilómetro cero.
No escatimes en tu salud. Entrenar duro es clave, pero entrenar de forma inteligente y segura es lo que te mantendrá disfrutando de las transiciones durante muchos años.
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