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En 2013 la conocida franquicia Ironman reemplazó las masivas salidas a las que nos tenían acostumbrados, donde tras el sonido de un cañón, cientos de triatletas empezaban el sector de natación.

Según este sistema, los triatletas que inician una prueba con este método, deben empezar en el grupo marcado con el tiempo total (o el ritmo de nado) que se espera marcar, a nivel individual. Y es entonces cuando su chip empieza a contar el tiempo.

La idea era la de hacer ese sector menos intimidante para aquellos triatletas que el sector de natación se les atraganta un poco. Y no lo neguemos, la ansiedad de verte rodeado y sobrepasado por encima y por debajo por decenas de personas, puede llegar a desmontarnos completamente la carrera si no sabemos gestionar el momento.

Así pues, eliminando la salida masiva, los triatletas se adentran en el agua junto con un grupo más adecuado a su ritmo de nado, por lo que, a parte de reducir el número de personas, disminuye también la posibilidad de recibir golpes.

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Muchos triatletas ven ese cambio en las salidas muy positivo, a nivel de seguridad sobretodo, especialmente en pruebas como Ironman, que han crecido tanto en popularidad como en número de sedes.

Por qué Ironman hizo ese cambio?


La idea era que el nado en grupo fuese más placentero y mucho más relajado para que los triatletas pudiesen seguir su ritmo. Recordemos que, en el sector de natación, el el drafting (nado a pies) sí está permitido. Así pues, el hecho de estar rodeado de nadadores con un ritmo similar, posibilita que se pueda desarrollar esa pequeña ayuda, lo cual no ocurre en salidas masivas cuando se mezclan nadadores con ritmos diferentes.

Según varios coordinadores de Ironman de la zona de Estados Unidos, el cambio fue debido a demandas de los triatletas. Dado que hay muchas diferencias en ritmo y habilidades en la natación, los triatletas más rápidos de los grupos de edad pueden superar fácilmente a otros nadadores más lentos o inseguros de otros grupos. Así pues, el Rolling start está diseñado por y para ganar eficiencia ya que los nadadores se agrupan juntos, reduciendo los tapones y proporcionando una experiencia más segura y agradable para todos.

No todo son beneficios


Con la simplificación de las salidas, se complican otros aspectos de la carrera, especialmente los controles de tiempo. Los cortes de tiempo de los sectores se vuelven más complicados a la hora de seguir a los triatletas de manera individual. Podemos llegar a ver a un triatleta entrar en meta, seguido de otro, pero que en realidad el que ha entrado después tenga mejor tiempo que el anterior. Y eso descontrola y resta competitividad ya que, durante la carrera, es difícil tener referencias respecto otros participantes. Así pues, queda sólo hacer la carrera para competir contra nosotros mismos.

Si anteriormente, en el reglamento de las pruebas reinaba el “todos los participantes deben completar el sector de bici antes de las 17h”, ahora los cortes de tiempo varían individualmente en función de su inicio en el sector de la natación. En pruebas 70.3, para la natación, todos los triatletas tienen 1h 10’ para terminar, hasta 5h 30’ (desde su inicio en el sector de natación) para el sector de bici, y 8h 30’ para terminar la carrera, siempre contando desde su inicio de la natación.

En distancia Ironman, 2h20’ para la natación (+10’ para la T1), 9h10’ para el sector de la bici (+10’ para la T2), y deben completar el total de la carrera en  un máximo de 15h40’ desde su inicio.

El hecho de no tener un mismo tiempo de corte para todos los participantes, a veces puede llevar a confundir a los triatletas, ya que algunos pueden considerar que, si incrementan su ritmo de natación e inician en una salida anterior a la suya, pueden tener un tiempo “extra” para completar la carrera. Craso error, puesto que no hay ventaja ninguna en entrar al agua antes, ya que todos tienen el mismo tiempo para completar la carrera.

Como todos los cambios, este sistema tiene sus adeptos y sus detractores. Y tú? Qué opinas?

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