Somos los primeros en reconocer que después de gastar lo que nos gastamos en bicicletas de fibra de carbono, en las ruedas más aerodinámicos o en los portabotellines más ligeros, lo último que hacemos y que se nos pasa por la cabeza es en comprar un timbre, que sume gramos de peso, nos empeore el CdA y además, queda fatal. Pero, si no lo hacemos, nos pueden multar.
Como ha recordado en numerosas ocasiones la Dirección General de Tráfico, no llevar un timbre, indiferentemente del uso que le demos a la bicicleta, nos puede acarrear “problemas, ya que es obligatorio. Si nos para la policía y circulamos en esos momentos sin el timbre, tienen derecho a multarnos con 80 €.
Si no queremos que ocurra esto, existe un “timbre invisible“, que tan solo cuesta algo más de 20€, pesa 18 gramos y se escucha fácilmente (90 dB). Este timbre está disponible en diferentes colores, lo que lo hace fácil de combinar con el color de nuestra bicicleta. Además, con simplemente aflojar un tornillos podremos instalarlo en el manillar de nuestra bicicleta en tan solo un par de minutos y así evitar ser multados.
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