Publicidad

El valenciano ha acabado 3º en una de las pruebas más míticas del planeta, por detrás de Frederik Van Lierde y Christian Kramer.

La de Emilio Aguayo ha sido una de esas carreras deportivas a las que poco hay que reprochar. Sin ser 100% profesional, el valenciano ha rendido al máximo en todas y cada una de las etapas por las que ha pasado: compitió a nivel internacional en corta distancia, luego se consolidó en media distancia y hoy, en el primer Ironman de su vida,  en Lanzarote, ha demostrado que puede hacer lo que se proponga. Y hacerlo muy bien.

Aguayo acabó 3º en una prueba que comenzó dominando el incansable Andreas Raelert (42 años) en el segmento de natación. El alemán cubrió los 3.800 metros a nado en 49’13”, seguido de cerca por Aguayo. Más atrás llegaron a la T2 el resto de favoritos, entre ellos Van Lierde, Degasperi, Kovacic y Raña. La cosa, de todos modos, acababa de comenzar y los triatletas aún tenían que afrontar esos 180 kms en bici que en Lanzarote siempre son infernales y muy decisivos.

Raelert aguantó dominando la prueba en solitario hasta el km 50. Primero le alcanzó Van Lierde y más tarde, en el km 100, Kovacic y Kramer. Por su parte, Aguayo mantenía un ritmo sólido y no se descolgaba a pesar de lo rápidos que marchaban los líderes, que tenían una renta sobre él de unos 3′. En el último tramo del circuito ciclista, , mientras que el valenciano se bajó a correr 2’30” más tarde ocupando la 4ª posición.

Publicidad

Todavía quedaba una odisea. Las condiciones de humedad y las secuelas del segmento ciclista obligaron a varios PRO’s, entre ellos Iván Raña, a abandonar en la primera parte del maratón final. Pero Van Lierde sobrevivió, aguantó con Kramer hasta el km 21 y luego se marchó directo a por la victoria. El belga ganó con 8h51’16”, 4’51” por delante de un Kramer que logró aguantar su 2º puesto hasta meta. Por detrás, Aguayo cerró el podio tras pasar a un agotado Kovacic en el km 26. El valenciano entró a meta con un registro de 9 horas y 55 segundos y visiblimente emocionado. Y no es para menos. Debutar con podio en un lugar como Lanzarote está al alcance de muy pocos.

Foto de José Carlos Muñoz
Publicidad