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Una persecución policial en los aledaños del circuito provocó un tiroteo que afectó a dos participantes, heridos de bala. Además, murió uno de los delincuentes, abatido por la policía. La prueba, que se encontraba en el sector ciclista, no fue suspendida.

El Ironman 70.3 de Puerto Rico, celebrado esta mañana, acabó de forma dramática. La prueba se estaba desarrollando con total normalidad, con los participantes realizando los 90 kilómetros de ciclismo, cuando empezó la tragedia. La policía interceptó una camioneta ocupada por delincuentes,  hecho que derivó en una persecución por los aledaños del circuito, en una de las principales avenidas de San Juan.

La persecución condujo a un inmediato tiroteo, que provocó que dos triatletas resultaran heridos de bala cuando estaban en plena competición. El periodista venezolano Octavio Benítez contó que “varios disparos se escucharon a lo lejos”, y poco después los delincuentes empezaron a disparar a mansalva.

Los dos participantes, tanto M. Arroyo como E. Boivin, fueron trasladados al Centro Médico de Río Piedras. Su director, el doctor Israel Ayala, ha confirmado que ambos se encuentran estables, aunque  la situación de Arroyo es algo más complicada que la de Boivin, que podría ser dada de alta en las próximas 24 horas.

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El tiroteo también provocó la muerte de uno de los delincuentes. Según la policía, previamente los desconocidos habían abatido a un hombre cerca del edificio del Departamento de Justícia.

La prueba, que contaba con 1.800 participantes, no fue suspendida. La victoria recayó en el brasileño Igor Amorelli en categoría masculina y en la estadounidense Sarah Haskins en la femenina.

Foto: José E. Rodríguez Santiago

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