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Centenares de triatletas están en plena preparación para competir, los próximos 31 de julio y 1 de agosto, en la 10º edición del Triathlon EDF Alpe d’Huez. Una prueba que está marcada en rojo en el calendario de muchos aficionados al triatlón que quieren enfrentarse a un nuevo reto, sin duda duro y exigente. ¿Pero cómo se preparan para esta carrera? ¿Qué les motiva especialmente? ¿Qué punto del recorrido les provoca más respeto? Para saberlo hemos hablado con dos triatletas populares. El primero, Joan Borràs, ya se enfrentó a la altitud y al desnivel del Triathlon Alpe d’Huez el año pasado, en su versión long distance. Por su parte, Christian Reina participará este verano en la cita francesa, en la versión corta. Ambos, del equipo T3R TRIATLÓ, empezaron a practicar el triatlón en 2012.

Sin duda, en la actualidad hay una gran cantidad de pruebas deportivas, que hacen que realmente sea complicado escoger aquellas que finalmente terminaremos haciendo. Pero el Triathlon Alpe d’Huez tiene unas cualidades que hacen que sea muy apetecible. “Ya hacía algún año que lo tenía marcado en el calendario pero coincidió que tanto yo como mi amigo y compañero de locuras, Jordi Miranda, pudimos cuadrar  agendas e ir a explorar paisajes” explica Joan Borràs. La localización es un factor clave, en el que coincide también Christian Reina: “Hacer un triatlón en medio de los Alpes con las vistas que me encontraré, será espectacular”. También en el caso de este último, los compañeros de fatigas han sido fundamentales: “Tengo unos compañeros de equipo que están locos y yo no sé decir que no”.

Pero si hay un elemento que, de entrada, ya es todo un gancho de seducción, este es la mítica subida a Alpe d’Huez. 14km con un desnivel total de 1.073 metros y una pendiente media del 8%. Los amantes al ciclismo la conocerán sobradamente ya que es habitual del Tour de Francia. “Al ser un puerto mítico que todo ciclista quiere hacer algún día, no me lo pensé demasiado. Tengo ganas de ir contando las 21 curvas” afirma Christian. En TER analizamos el puerto de categoría especial en un artículo el pasado 8 de abril, donde dos superclase como Marcel Zamora y Victor del Corral comentaron su experiencia y dieron varios consejos. Pero, ¿cómo es la preparación que realiza un triatleta habituado a entrenar al nivel del mar?

No solo es la altitud y el desnivel. En la prueba larga, Alpe d’Huez ya es el tercer puerto, tras 110km y justo antes de una media maratón” aclara Joan. Este triatleta de Barcelona visitó casi cada semana el Montseny (Parque Natural del prelitoral catalán) para acumular kilómetros y desnivel, y realizó alguna escapada a los Pirineos para acostumbrarse a la altitud. De hecho, es este ultimo factor el que acostumbra a preocupar a muchos participantes. Joan explica que” tenía un recuerdo de nervios y sensación de  ahogo cuando, en una prueba, nadé en el Lago d’Engolasters (Andorra). No quería repetir esa experiencia”. Christian también teme la natación, “más que por la distancia por la temperatura del agua”.

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Tampoco es un factor a menospreciar la peculiar meteorología de la zona. En este sentido, Joan afirma que “pagamos la novatada y no fuimos correctamente preparados para las inclemencias del tiempo. Pese a ser verano no deja de ser una estación de esquí, es decir, alta montaña”.

Curiosamente, el Triathlon Alpe d’Huez es muy próximo a otro de gran exigencia y similar belleza, el Embrunman. No obstante, ambos se hacen en el Parque Nacional Des Écrins. Algunos participantes compiten en las dos pruebas completando un doblete muy duro. “En mi caso, hacía también la larga distancia del Embrunman, pero la similitud de perfiles y circuitos hace que la preparación fuese bastante parecida que si solamente hubiese hecho Alpe d’Huez”.

Pero sea cual sea el resultado y las inclemencias meteorológicas que puedan producirse, la valoración final suele ser más que positiva. Joan recomienda la prueba por su dureza, por los paisajes de alta montaña “que son un regalo para la vista” y por el compromiso y esfuerzo que pone la organización y los voluntarios. Y lanza un aviso a navegantes: “Es cierto que el sector ciclista es el más impactante, pero no hay que menospreciar la natación en aguas gélidas y la carrera a pie, que no regala ni un metro sin desnivel”.

Todo esto le espera a Christian en unas semanas. “Creo que lo disfrutaré, habrá mucho ambiente y esto lo hará divertida. El frío, la altitud, el desnivel… hay muchos elementos que me motivan a participar” explica. Y cuando le preguntamos cómo encara la temida subida a Alpe d’Huez, es claro y conciso: “Resoplando!”.

¡¡Mucha suerte!!

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