El de Canyon hace un test extremo de resistencia al calor, con un entreno de 3 x 3km a ritmo, en la tónica de sus retos

En vistas de que el IRONMAN de Saint George en setiembre se va a disputar bajo unas elevadas temperaturas, el triatleta canadiense, conocido por sus atípicas locuras que lo sitúan como un verdadero outsider en lo que a preparación física se refiere, ha decidido probar su cuerpo a 3 meses vista.

El menú del día no era complicado a priori, pero las condiciones de temperatura y índice de UV, multiplicaban el factor de intensidad de largo.


La ‘machacada’ del día

· Calentamiento de 5km a 4:14/km

· 3 x 3km al mejor ritmo posible, que se quedan en ritmos por km de 3:37, 3:41 y 3:41. Todo esto a más de 41,5 grados de temperatura, cerca de su cuartel general en Tucson, Arizona.

· Vuelta a la calma con 5km a 4:24


Lo curioso de todo, es ver los valores de frecuencia cardíaca de Lionel, puesto que a pesar de que este sea un dato completamente personal y incomparable con cualquier deportista de su mismo nivel, se queda en una máxima de 156 pulsaciones, que es menos de lo que Sanders da en un 5k en 15:10.

El crack de Windsor aboga que debe entrenar en estas condiciones de temperatura extrema para poder ser más rápido en Kona, donde cree que aún no ha podido correr a su nivel real, ya que su mejor maratón está en 2:52 que supone un ritmo de 4:05/km, y unas pulsaciones medias de 140ppm, que para él son muy altas.

Otro dato a remarcar es la pérdida de líquido. Lionel pierde más de 3,6kg en 1h20′ de carrera, algo que deja constancia de lo ‘infernal’ del reto de Sanders.


 

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