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Este pasado fin de semana estuvimos en la Marcha Amer-Sant Martí Sacalm, un cicloturista  muy «hand made» que no te deja indiferente.

Es época de ciclismo y, mientras «La Volta» llegaba a la capital catalana, la gente del Club Atlètic Amer organizaba una nueva edición de su marcha y no hubo dudas. Nos desplazamos a la localidad anfitriona sabiendo de las bondades de la provincia de Girona para los amantes de las dos ruedas para recorrer los 139kms de su circuito que presentaba un último «regalo» en forma de ascenso a Sant martí Sacalm.

La experiencia arrancaba a primera hora de la mañana con la protocolaria recogida de dorsales y bolsa del corredor con detalles interesantes como unos calcetines personalizados con la imagen la prueba, un buff y los clásicos descuentos y promos en papel de las empresas y marcas colaboradoras.

Tras eso nos dirigimos a la plaza de Amer dónde ya se respiraban ganas de pedales y un ambiente ciclista de categoría con 600 adictos dispuestos a quemar bielas. La Marcha Amer-Sant Martí Sacalm no tiene un gran despliegue de marketing con lo que los allí presentes eran ciclistas (y triatletas) de la zona que ya nos dan los primeros consejos. Entre ellos Emili Jaen al que nos llevamos a la marcha como «gregario de lujo» y nos canta el recorrido con la pasión de alguien que ama y vive este deporte y las carreteras de la comarca.

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Una vez dada la salida, no hay amigos, se nota que el nivel de los participantes es elevado ya que en los primeros kilómetros pasamos de pelotón a serpiente en nada y poco después se rompe la carrera. Estaba claro que la cosa iba en serio.

Empezaban los 27 kms de ascenso tenuoso, con maravillosas vistas y con rampas entre el 3 y el 5% y algun descansillo que nos llevaban al Alt de Sant Hilari , avituallamiento correcto, gran trato y eficacia ( que se iva a dar durante todo el recorrido ) voluntarios de lujo y carreteras señalizadas y con personal en todos los cruces ( que no eran pocos ).

Los siguientes 50 kms son más bien toboganeros y seguimos disfrutando de paisajes espectaculares que nos llevan hasta «el premio gordo» que es el ascenso al mítico Coll de Bracons : 10 kms con un desnivel medio del 6% pero con rampas ( registradas en mi Wahoo Bolt del 16% en algún momento) aquí nos dejamos varías fibras y parte del hígado hasta coronar. Allí nuevo avituallamiento donde los «donuts» caían a pares y luego el regreso al punto de origen pasando por Sant Esteve d’en Bas con un desnivel negativo para compensar los 2200 acumulados en este punto con Emili tirando del trenecito a medias de 40 – 45 kms/hora.

Una vez en Amer teníamos el último ascenso que sumaba los 600 metros desnivel positivo que restaban para la épica y, a pesar de las 5 horas y 2200 positivos en las patas, hay qye dar el resto.

Al final, fideuá, buti, cerveza y avituallamiento sólido para recuperar en el polideportivo de Amer, comentar la jugada con la grupeta y pensar en el dolor de patas que nos regala la gente del Club Atlètic Amer.

El año que viene tenemos una cita para mejorar marca y una nueva ruta sobre la que disfrutar del ciclismo más auténtico.

Imagenes : Gonzalo Rodríguez (@fotocursa)

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