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Axel Martos & Albert Espín – Este fin de semana se ha celebrado la primera edición del BH triatlón sprint de Santa Susanna, localidad costera situada en la comarca del Maresme, organizado por la empresa Life for Events. Pendientes durante la semana de las mas que posibles lluvias, el domingo amanecía con un sol rojizo que dejaba las condiciones perfectas para un día de triatlón.

Con caras de sueño los triatletas hacían acto de presencia en la zona de recogida de dorsal y en boxes para dejar todo el material de ciclismo y carrera a pie listos. Los triatletas, aun con cara de sueño, de dirigían al mar para hacer los calentamientos previos a la carrera. Algunos, muy madrugadores, pedalearon antes de la salida, que se retrasó hasta pasadas las nueve de la mañana.

El agua, con una temperatura de 23 grados, estaba clara y tranquila. Los triatletas parecían cómodos en el agua, sin echar de menos el neopreno. Diez minutos antes de la salida, los jueces invitan a salir a todos los participantes y, una vez  fuera, realizan la última charla técnica explicando el recorrido entero de la prueba.

Acompañados de una gran ovación entre participantes y el numeroso público que asistía a la prueba, suena la primera bocina y sale un reducido, a la vez que competitivo, grupo de paratriatletas. Minutos más tarde salen los hombres, los primeros con el cuchillo entre los dientes, intentan darlo todo para ganar aquellos segundos tan preciados. Más atrás y sin prisa pero sin pausa, un centenar de hombres dispuestos a disfrutar de otra manera de este deporte tan maravilloso como el triatlón. Finalmente, un grupo de unas 30 mujeres, tanto o más competitivo que el de los hombres, salían en el tercer bocinazo del soleado día.

Después de unos primeros metros frenéticos dentro del agua, al llegar a la primera boya se giraba a la izquierda y se abrían los primeros huecos. Una gozada de recta donde se podía observar el fondo del mar y disfrutar de un agua limpia y tranquila. Al llegar a la tercera boya se giraba otra vez a la izquierda y se hacían las últimas brazadas antes de pisar tierra firme.

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Corriendo por la arena entre un pasillo de gente que no paraba de animar, se llegaba a boxes y sin tiempo que perder, los triatletas salían con la intención de coger un buen ritmo en el tramo de bicicleta. Un tramo que sorprendió a más de uno, entre los cuales me incluyo, ya que a priori era un circuito muy rápido que al final no lo fue tanto. Un circuito estrecho, con asfalto irregular, bacheado e incluso algún cambio de rasante con arena de playa de por medio, impedían a los triatletas rodar con comodidad. A todo esto hay que añadirle los ya más que conocidos giros de 180 grados para cortar el ritmo.

Realizadas las correspondientes tres vueltas al circuito de bicicleta, llegaba la hora de quemar el último cartucho, la carrera a pie, aquel momento en que tienes que dar todo lo que te queda dentro para no tirar por la borda todo lo que has conseguido. Curiosos, familiares, amigos y conocidos se acercaban al circuito a pie.  Un circuito paralelo al mar, de arena y completamente llano que hacia disfrutar a los corredores y al público.

El sol empezaba a notarse mientras los corredores iban llegando, exhaustos pero con cara de felicidad. Una felicidad colectiva al abrazarte con amigos y conocidos de batalla y una felicidad individual al saber que uno lo ha dado todo, con mayor o menor tiempo, pero disfrutando de este maravilloso deporte llamado triatlón. Sin duda una gran carrera que repetiremos el año que viene de la mano de Life for Events.

Foto: Facebook LIFE for Events

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