Es habitual disponer de 2 (ó más) pares de zapatillas diferentes; unas de entrenamiento y unas de competición. Las primeras suelen ser más amortiguadas, teóricamente más duraderas y frecuentemente más pesadas. Y las de competición suelen disponer de menor amortiguación, menor drop (menor altura en el talón) y ser más ligeras (voladoras ¿os suena?). ¿Tiene esto algún sentido? ¿Algún fundamento científico? ¿Alguna razón de ser? En mi opinión NO. Desgranemos y argumentemos mi respuesta.
La competición es un día (o varios, pero pocos y repartidos), unas horas en la que el triatleta se “juega” el esfuerzo de todo un tiempo entrenando. Este tiempo de preparación es largo, y durante él creamos adaptaciones (posturas, ritmos, cadencias…). Llega el día de la competición y nuestro cuerpo sabe a lo que lo vamos a someter, pero de repente “ZAS” cambiamos la “pista de aterrizaje” de nuestros pies, y con ese cambio podemos tirar por la borda todo un largo periodo de adaptaciones biomecánicas y gestuales. ¿Que les pasa a mis pies? ¿Donde está esa almohada que absorbe mis impactos? ¿Donde está ese talón más alto?…
Empezaré diciendo que NO hay ningún estudio científico que avale esta práctica. ¿Tiene sentido que un futbolista entrene con un balón y el día de partido utilice otro? ¿Es habitual ver como entrenamos con una bicicleta y el día del triatlón usemos una distinta? ¿Y por que con las zapatillas si lo hacemos?
Las zapatillas “voladoras” también suelen “volar” antes al cubo de la basura
Hay quien argumenta que el asunto es económico. Las zapatillas “voladoras” también suelen “volar” antes al cubo de la basura, al ser menos resistentes. Entonces para que no se “gasten” rápido y nos duren más, tenemos otras “no-voladoras” para darles trote, es decir, tenemos 2 pares de zapatillas simultáneamente. Pero yo creo que al final el gasto es el mismo. Si me compro unas “voladoras” que a los 600km están para tirar, pues me compro otras, pero no necesito tener 2 pares de zapatillas a la vez. Es decir, por ejemplo:
1 año= zapatillas de entreno + voladoras (simultáneamente)
1 año= zapatillas voladoras A + zapatillas voladoras B (B cuando “mueren” A)
Además, cambiaremos de zapatillas más habitualmente y eso creo que a todos nos gusta.
Otro argumento es: “entreno con unas más pesadas para correr más ligero y más rápido en competición”. Como si fuésemos GOKU de Bola de Dragón cuando entrena con una camiseta que pesa una barbaridad y al quitársela salta 30 veces más. Pues ERROR. Es cierto que está demostrado que a menor peso de las zapatillas disminuye también el consumo de oxígeno, pero que pesen menos las zapatillas no significa que vayamos a correr más rápido. Ya hemos comentado las adaptaciones que creamos durante el entrenamiento. Que de repente nuestros pies pesen algo menos, tengan menos drop y menos amortiguación puede pagarse caro. No somos GOKU.
Cuando corro más rápido no me hace falta tanta amortiguación porqué corro mejor
El argumento menos sólido que suelo escuchar es “utilizo estas para los entrenamientos porqué al ir más despacio corro diferente y necesito más amortiguación. Cuando corro más rápido no me hace falta tanta amortiguación porqué corro mejor”.
Este argumento podríamos ligarlo a los 2 anteriores. Yo les pregunto ¿Y porqué no corres bien siempre? Está demostrado que la buena técnica es el mejor sistema para prevenir lesiones, así que elige una zapatilla que te ayude a realizar una buena técnica siempre, en todos tu entrenamientos.
En resumen:
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