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Calor, sufrimiento y alegría al ver la meta. Ese podría ser un resumen bastante certero de las pruebas de Skoda Triathlon Series Villa de Madridque se celebraron el fin de semana en la Casa de Campo.  Yo hice el Short (1/40/10 y sin drafting) y ya llegué sudando por el trayecto de cinco ó seis kilómetros que había desde mi casa hasta la prueba.

Bien embadurnado con las muestras de protección solar Isdin que patrocinaba el evento, saltamos al agua con un pelín de retraso sobre el horario previsto. La primera sensación fue que más que un lago parecía aquello un baño turco, ¡el agua estaba a más de 27 grados! El inicio nadando fue complicado porque no había mucho espacio y sólo lo que nadaban por encima de la media pudieron escaparse y coger posiciones cómodas. El resto nos vimos abocados a los codazos, las patadas y esas cosas tan típicas del primer sector. Tras las dos primeras boyas el grupo se estiró y pude coger algo de ritmo para acabar saliendo del agua dignamente.

La primera transición me la tome con mucha tranquilidad, me puse los calcetines, cargué los geles en la bici y al circuito. No conocía el trazado ya que solo había competido en el circuito pequeño y me gustó muchísimo. Dos vueltas de 20 kilómetros con dos subidas bastante ‘rompepiernas’ que me parecieron divertidísimas. Era además mi primera vez en una prueba sin drafting, lo que sin duda hace que vayas más concentrado en un tu ritmo. Otra cosa, ¡cómo vuelan las cabras en el llano! Parecían aviones al lado de muchos que íbamos con la flaca, aunque luego subiendo a alguno se la devolvíamos.

La  última subida a Garabitas me escoció un poquito y me dejó entrever que la carrera a pie iba a ser poco menos que complicada, aflojé algo para tener las piernas un poco frescas y terminé dejando la bici con una media de casi 30km/h. La transición para correr fue más rápida, me calcé las zapatillas de correr, cogí una barrita por si acaso (error porque luego al comerla me hizo una bola tremenda en la boca y casi me ahogo), y al lío. Hay que agradecer a la organización que pusiese a un hombre dando ‘manguerazos’ de agua tras la primera curva, porque el calor era asfixiante.

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Empecé bien, incluso adelantando gente, hasta que llegó un tramo de sol y se me vieron todas las vergüenzas. Aparecieron los malos pensamientos y lo único que tenía en mente era  no parar, bajar el ritmo lo que fuese necesario, pero no parar. Lo logré en la primera vuelta, pero en la segunda aquello ya no era una carrera a pie, era otra cosa. Poco a poco el circuito se llenó de gente deshidratada, de gente andando, aquello parecía el triatlón oficial de The Walking Dead. Y claro, a poco que hagas te contagias un poco pese a las botellas de agua y los ‘manguerazos’.

Tardé casi media hora en hacer la segunda vuelta de 5km tras algunas paradas en los puestos de agua para departir con el repartidor, aunque acabé cruzando la meta con una gran satisfacción. No hice el tiempo que esperaba pero había logrado acabar una prueba que superó con mucho la dureza que me esperaba.

Agradecimiento especial para los voluntarios y personal de la organización, que trataron de dar ánimos en todo momento tanto a los del Short como a los del Half (que fueron los grandes héroes de la mañana). Una experiencia para repetir sin pensarlo, aunque lo suyo sería hacerlo con algo más de entrenamiento por mi parte y algo menos de calor.

Foto: Skoda Triathlon Series

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