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A Las diez de la mañana dará comienzo, en el embalse de La Sotonera (Huesca), la segunda edición del Triatlón Olímpico No Drafting del Triatlón Bajo Gállego, que este año sirve además para decidir el campeonato de Aragón en distancia olímpica.

La prueba, que ya fue un éxito en su primera edición, reúne este año 220 participantes y la mayor parte de los ingredientes necesarios el disfrute de los amantes del triatlón clásico. El tramo de natación se disputa en el embalse de La Sotonera, a 2 vueltas, de 750 metros cada una, con salida del agua entre ambas. Además, es prácticamente seguro que pese a las altas temperaturas que se esperan este domingo, se podrá utilizar el neopreno. Tras el segmento acuático y la T1 los triatletas efectuarán un recorrido en línea de 42 kilómetros, hasta la localidad de Zuera, con un desnivel ligeramente negativo que el año pasado ya permitió al vencedor de la prueba, Aitor Regillaga, volar en solitario por encima de los 42 kilómetros por hora. Por supuesto, como ya indica el nombre de esta prueba, el drafting estará prohibido y será sancionado. Ya en la localidad zaragozana de Zuera, la T2 está ubicada en el césped del estadio de atletismo zufariense, desde donde los triatletas afrontarán un recorrido de 10 kilómetros, a tres vueltas, y terreno mixto de asfalto y tierra junto a la orilla del río Gállego.

Entre los favoritos al triunfo en categoría masculina se encuentran Jesús Alberto García Colás (Foncasa Calatayud), Sumnifredo Barroso (Stadium Casablanca-Almozara) y Juan Millán (Stadium Casablanca- Almozara), segundo, tercero y cuarto, respectivamente, en la carrera del año pasado, con permiso del tudelano del A300W Íñigo Pérez Nievas. En categoría femenina parece claro que Chus Til (Mayencos) -que se encuentra en estado de gracia tras vencer el Triwhite de Alicante y el Triatlón de Mezalocha en las últimas semanas- y Ana Revilla, afinando su forma para el Monegrosman 226, serán quienes se jueguen el triunfo.

La organización ha dispuesto un servicio de autobús para los participantes hasta la T1, lo mismo que un transporte especial para las bicicletas, con el que cubrir los 42 kilómetros que separan el punto de salida del de llegada y facilitar así la logística a los triatletas. En definitiva, se trata de una prueba que va ganando enteros dentro del calendario aragonés y que a buen seguro muy pronto estará en las agendas de todos los triatletas amantes de las carreras sin drafting.

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